El Destino Sagrado de lo Roto: Qué Hacer con los Objetos Religiosos Bendecidos
- Canal Vida

- 9 nov
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Cada rosario roto o cruz quebrada guarda una historia sagrada. La Iglesia enseña que los objetos benditos no se tiran: se queman o se entierran como ofrenda. Incluso algunos fieles los colocan en los cimientos de sus casas como protección divina.

Cuando un rosario se rompe o una cruz se quiebra, no es un simple accidente doméstico. Para la fe católica, es un gesto sagrado que revela el paso del tiempo y el uso fervoroso de lo que alguna vez fue bendecido. Pero… ¿qué hacer cuando lo sagrado se parte?
El padre jesuita Boris Jozić explica que los objetos benditos —cruces, imágenes, medallas o estampas— no deben tirarse a la basura, porque fueron consagrados. “Es una falta de respeto al símbolo y al acto de fe que representan”, asegura. En su lugar, existen dos caminos: quemarlos o enterrarlos con reverencia.

Quemar un objeto bendito es, según la tradición, devolverlo al cielo, como el humo del incienso que sube hacia Dios. Si no puede quemarse, se entierra en un lugar tranquilo, apartado, “donde la tierra reciba lo que una vez fue signo de gracia”. Algunos fieles, incluso, eligen colocar fragmentos de objetos rotos bajo los cimientos de sus casas nuevas, como señal de que la vida espiritual debe estar en el fundamento de todo hogar.
Cada pedazo roto recuerda una historia, una oración, una lágrima. “No son desechos —dice el sacerdote—, son huellas de fe que merecen respeto”. Porque, como enseña el Evangelio, nada que haya sido ofrecido a Dios se pierde: se transforma.









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