El Sacerdote que Subió a la Montaña para Celebrar la Misa en Silencio
- Canal Vida

- hace 55 minutos
- 2 Min. de lectura
Un sacerdote dejó el altar habitual y subió a una montaña para celebrar la Misa en absoluto silencio. Sin multitudes ni aplausos, su gesto expuso una verdad olvidada: a veces, para reencontrarse con Dios, hay que subir… y soltarlo todo.

No fue un show. No hubo multitudes ni aplausos. No hubo escenario ni micrófonos. Solo una cima helada, el viento cortante, el silencio absoluto… y un altar improvisado frente al cielo. Así celebró la Santa Misa fray Carlos Orozco, sacerdote de la arquidiócesis de Seattle, en lo alto de una montaña.

El gesto, compartido en sus redes sociales (@mindofcarlos), no fue casual ni estético. Fue profundamente espiritual. Cada año, cerca de su aniversario de ordenación y de su cumpleaños, el sacerdote influencer elige subir a una montaña para ofrecer la Eucaristía. No como desafío físico, sino como acto de abandono total.
“Allí arriba no hay nada que controlar, solo recibir”, escribió. El frío, el viento, la incertidumbre del clima, el cansancio del ascenso. Todo se convierte en oración. Todo recuerda que la vida, el sacerdocio y el futuro no le pertenecen al hombre, sino a Dios.
Fray Carlos retoma el gesto de Jesús mismo: “Subió al monte para orar a solas”. En la cima, la recompensa no es la vista ni la foto perfecta. La verdadera recompensa —dice— es la oración durante el camino difícil. Porque Dios no espera solo al final: sale al encuentro en el trayecto.
Su mensaje es claro y contracultural: comenzar un nuevo año no es hacer más propósitos, sino confiar más. No aferrarse, sino soltar. Ponerlo todo, una vez más, en las manos del Padre.
Para este sacerdote estadounidense, la creación no es un decorado. Es un lenguaje. “La creación sin un Creador no tiene sentido”, afirma. Montañas, valles y océanos son signos del amor de Dios. Pero ninguno se compara con su obra más perfecta: la persona humana.
En tiempos de ruido constante, la Misa en la montaña se vuelve una provocación silenciosa. Un recordatorio incómodo: a veces, para escuchar a Dios, hay que subir… y callar.
El Sacerdote que Subió a la Montaña para Celebrar la Misa en Silencio









Comentarios