Una Iglesia que Abraza sin Juzgar: León XIV Clama por una Pastoral Solidaria
- Canal Vida

- 23 sept 2025
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En San Juan de Letrán, León XIV estremeció con un llamado urgente: una pastoral que no juzgue, que acoja a todos y ponga en el centro a los más pobres. La Iglesia, dijo, debe convertirse en un laboratorio vivo de esperanza.

Roma vibró como pocas veces en la basílica de San Juan de Letrán, cuando el Papa León XIV, se presentó ante su pueblo con un mensaje que cortó como espada y acarició como bálsamo: “Es urgente una pastoral solidaria que no juzga y acoge a todos”.
EL OBISPO QUE SE DEJÓ ABRAZAR
No fue un discurso frío ni distante. León XIV entró en su Catedral con la fuerza de un padre que vuelve a casa. Se dejó abrazar por sacerdotes, seminaristas, familias y jóvenes que lo aguardaban con ansias. “Gracias por cargar las cruces de los demás”, dijo, conmovido. Sus palabras no sonaban a protocolo, sino a un grito profético en un mundo roto.
EL DESIERTO DE ROMA
El Pontífice no se escondió de la verdad: Roma tiene sed de profecía. Señaló la pobreza creciente, las familias agobiadas, los jóvenes desorientados, la falta de fe en medio de un mar de indiferencia. Y fue claro: la Iglesia no puede encerrarse en sacristías, debe salir como oasis en un desierto de violencia y desigualdad.

LABORATORIO DE SINODALIDAD
León XIV usó una expresión que ya empieza a marcar su pontificado: la Iglesia debe convertirse en un “laboratorio de sinodalidad”. Un espacio donde nadie quede excluido, donde las parroquias no sean islas sino puentes, y donde los órganos de participación no sean reuniones aburridas, sino forjas de comunión y misión.
PASTORAL QUE NO JUZGA
El mensaje más fuerte fue directo: la pastoral debe acoger sin prejuicios. El Papa pidió dejar de lado miradas condenatorias para abrir brazos de madre. “Urge una pastoral empática, que acompañe con ternura y sin etiquetas”, clamó, arrancando aplausos entre los presentes.

UNA IGLESIA EN SALIDA
León XIV advirtió que ya no bastan actividades tradicionales. Habló de catequesis vivas, de familias protagonistas, de lenguajes nuevos para alcanzar corazones heridos. Recordó que la verdadera justicia no se queda en leyes, sino en la caridad que transforma vidas.
LA ESPERANZA EN MEDIO DE LAS SOMBRAS
En un mundo sacudido por guerras, crisis y soledad, León XIV devolvió esperanza: “Cuando la Iglesia se convierte en hogar para todos, incluso para quienes han abandonado la fe, el milagro sucede. El Espíritu Santo sigue regando la aridez de nuestros días”.
Con este llamado, el Papa marcó un rumbo ineludible: ser una Iglesia que no se limita a predicar, sino que abraza, cura y acompaña. Roma escuchó, y el eco promete llegar a todo el mundo.









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