León XIV Lanzó un Rayo al Mundo: “No se Puede Servir a Dios y a la Riqueza”
- Canal Vida

- 22 sept
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En la parroquia de Santa Ana, León XIV lanzó un mensaje que retumba en el corazón de los fieles: “No se puede servir a Dios y a la riqueza”. Un llamado radical a elegir entre el oro del mundo y la eternidad.

La mañana del 21 de septiembre, en la parroquia de Santa Ana, en la frontera misma del Vaticano, se escuchó un mensaje que estremeció los corazones de los fieles. León XIV, con voz firme y mirada ardiente, lanzó una advertencia que atraviesa siglos: “No se puede servir a Dios y a la riqueza”.
El templo, confiado desde 1929 a los agustinos, se convirtió en el escenario de una homilía con sabor profético. Entre los presentes estaba el padre Gioele Schiavella, de 103 años, testigo viviente de la fe. Aquel anciano parecía confirmar con su sola presencia que la fidelidad a Dios supera cualquier tesoro terrenal.

El Papa advirtió que la riqueza puede transformarse en un ídolo despiadado, capaz de esclavizar el alma con cadenas invisibles. “Quien sirve a Dios se hace libre de la riqueza, pero quien sirve a la riqueza queda esclavo de ella”, martilló. Y agregó que la Providencia de Dios no abandona ni a los pobres materiales ni a quienes sufren la miseria espiritual.
Desde esa “iglesia en la frontera”, como él mismo la definió, León XIV reclamó un cristianismo de manos abiertas: dar sin miedo, compartir sin reservas, confiar más en la fe que en las cuentas bancarias. Un mensaje que desarma al mundo moderno, tan sediento de poder y dinero como indiferente al dolor humano.
Antes de concluir, agradeció a la comunidad parroquial y los animó a ser “testigos de esperanza y caridad en un mundo herido por la guerra y la indiferencia”. Y su frase final, casi como un juicio celestial, quedó flotando en el aire: “Ante los dramas actuales, no queremos ser pasivos. Queremos gritar que Jesús es el Salvador del mundo”.









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