La Santa que Derrotó la Ansiedad Orando: El Secreto Espiritual de Francisca Cabrini
- Canal Vida

- 17 nov 2025
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Santa Francisca Cabrini, nacida hace 175 años, dejó seis oraciones que hoy vuelven a sacudir al mundo: plegarias capaces de frenar la ansiedad, calmar el alma y devolver la paz cuando todo se oscurece. Su secreto espiritual sigue transformando vidas.

Si hoy millones sienten que la ansiedad los ahoga, que la angustia aprieta el pecho y que la mente corre más rápido que el corazón, la Iglesia vuelve a señalar un nombre que resurge como un faro en la tormenta: santa Francisca Xavier Cabrini (1850-1917), la mujer diminuta que se enfrentó a gigantes… y les ganó.
En este mes en que se celebra su festividad —13 de noviembre— y a 175 años de su nacimiento, su legado vuelve a latir con tenacidad. No solo por la fuerza heroica con la que cuidó inmigrantes, huérfanos, enfermos y perseguidos. Sino porque dejó un arsenal espiritual contra algo que hoy consume a millones: la ansiedad.
Sí: la primera ciudadana estadounidense canonizada, la mujer que cruzó océanos para levantar hospitales y escuelas, también luchó consigo misma. Y lo hizo con oración. Pero no con cualquier oración… sino con palabras nacidas del dolor, miedo y amor.
Hoy, sus escritos sobreviven como si estuvieran destinados a este mundo que corre sin aire. Son seis oraciones —seis armas— que no solo sanaron su alma, sino que pueden ayudarte a sobrevivir cada día.

1. LA ORACIÓN QUE APLASTA LA ANSIEDAD
“Jesús, fortaléceme… para que pueda ser libre de toda ansiedad, preocupación y angustia innecesarias”.
Cabrini sabía lo que era sentirse sobrepasada. Sabía lo que era enfrentarse a lo imposible. Por eso esta oración no es poesía: es un grito. Cuando la repite un corazón cansado, abre espacio para una paz que no es humana. Ella lo descubrió: la ansiedad retrocede cuando la voluntad se alinea con la de Dios.

2. ALABANZA QUE ROMPE LA OSCURIDAD
“Oh, Jesús, mi Amor… te amo tanto, tantísimo”.
La ansiedad encierra. Cabrini responde abriendo el alma. No se queda en la queja, no se queda en la duda: bendice, ama, adora. La alabanza es el golpe de luz que desarma la angustia interior. Ella la rezaba para recordar que el amor no se siente: se decide.
3. LA ORACIÓN PARA TOMAR DECISIONES CUANDO LA MENTE TIEMBLA
“Jesús mío… ayúdame a elegir la mejor manera de servirte”.
Quien sufre ansiedad lo sabe: decidir es una tortura. Cabrini, que dirigió misiones, comunidades y obras enteras, tuvo que enfrentar decisiones que cambiarían vidas. Y no confió en sí misma: confió en Cristo. Esta oración abre un espacio para discernir sin miedo, para elegir sin temblar.

4. LA ORACIÓN DE LA ENTREGA TOTAL, EL ANTÍDOTO MÁS FUERTE
“Me abandono completamente en tu Corazón amoroso”.
La ansiedad nace del control. La paz nace de la entrega. Cabrini escribió esta oración para rendirse. No es resignación: es confianza absoluta. Es decir: “No puedo… pero Vos sí”. Es descansar cuando ya no se puede luchar más.

5. LA ORACIÓN QUE LIMPIA EL ALMA CUANDO TODO PESA
“¡Purifícame, Jesús! Con una sola gota de tu preciosísima sangre…”.
Quien carga ansiedad suele cargar culpas, heridas, pensamientos oscuros que no se dicen en voz alta. Cabrini conoció ese peso.Por eso pidió limpieza.Porque la ansiedad no solo lastima la mente: enciende batallas espirituales que desgastan el corazón.Esta oración es un baño interior.
6. LA ORACIÓN DE CONFIANZA QUE CALMA COMO UN ABRAZO
“Me entrego completamente a ti… como un niño en los brazos de su madre”.
Es imposible leerla sin quebrarse. Es la oración más tierna, más humana, más profunda de Cabrini. Es el antídoto contra la desconfianza, contra la angustia que repite “estoy solo”.Ella descubrió que la ansiedad se derrite cuando uno se deja amar.

LA SANTA DE LA ANSIEDAD: UN TÍTULO PARA NUESTRO TIEMPO
Mientras el mundo busca ansiolíticos, terapias y escapes, Cabrini señala un camino más radical: sanar desde adentro. No promete magia. No elimina el dolor. Pero enseña esto: La ansiedad no tiene la última palabra cuando el corazón aprende a orar.
Y hoy, a 175 años de su nacimiento, ella vuelve a gritarle al mundo: “No tengas miedo. Abrí el alma. Dios todavía puede hacer milagros en vos”.









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