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LA CRUZ QUE QUIERE TOCAR EL CIELO

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 25 minutos
  • 2 Min. de lectura
El gigante de 170 metros que se levanta en Monterrey y promete ser un faro visible desde toda la ciudad.
Una cruz de 170 metros se alza sobre Monterrey como un signo que desafía al horizonte: no es solo concreto y acero, es una promesa visible de misericordia que busca iluminar la ciudad entera.
Desde el aire, los cimientos revelan la silueta que pronto tocará el cielo: en la cima del cerro, el Memorial de la Misericordia comienza a tomar forma como un acto de fe que ya se escribe en la tierra.

En lo alto del Cerro de la Loma Larga, donde el concreto desafía al viento y el horizonte se abre sobre Monterrey (México), comienza a elevarse una estructura que no pasará desapercibida: una cruz de 170 metros de altura que busca convertirse en uno de los símbolos cristianos más impactantes del continente.


No es solo una construcción monumental. Es una declaración.


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El pasado 2 de febrero, el arzobispo de dicha jurisdicción, monseñor Rogelio Cabrera López, bendijo los cimientos de lo que será la “Cruz de la Misericordia”, parte del ambicioso “Memorial de la Misericordia”, que también incluye una imagen gigante de la Virgen de Guadalupe de 15 metros, elaborada en acero.









La cruz —con brazos de 90 metros y base de 12 por 12— fue diseñada por el fallecido Fray Gabriel Chávez de la Mora, reconocido arquitecto sacro y autor de la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México. Pero esta no será una cruz común: dos franjas de luz azul y roja recorrerán su estructura, simbolizando el agua y la sangre del Corazón traspasado de Cristo. Un haz luminoso la cruzará de extremo a extremo, proclamando que la luz vence toda oscuridad.


En su centro, una capilla de adoración perpetua albergará la Eucaristía. Sí: el corazón de la cruz estará vivo.


Una cruz de 170 metros se alza sobre Monterrey como un signo que desafía al horizonte: no es solo concreto y acero, es una promesa visible de misericordia que busca iluminar la ciudad entera.
Entre varillas de acero y concreto fresco, el arzobispo bendice los cimientos de una cruz monumental que no solo quiere verse desde toda la ciudad, sino convertirse en faro de esperanza para un mundo herido.

El proyecto nace como ofrenda ante dos fechas históricas: los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en 2031 y los 2.000 años de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en 2033.


Pero detrás de esta megaestructura hay también una historia que parece sacada de una novela. En 2010, un huracán arrastró al río Santa Catarina una imagen monumental de la Virgen instalada tras la visita de san Juan Pablo II. Se creyó perdida. Años después, tras otro huracán, un albañil la encontró inesperadamente.


Una cruz de 170 metros se alza sobre Monterrey como un signo que desafía al horizonte: no es solo concreto y acero, es una promesa visible de misericordia que busca iluminar la ciudad entera.
En el boceto se observa la cruz de 170 metros que se alza sobre Monterrey como un signo que desafía al horizonte: no será solo concreto y acero, será una promesa visible de misericordia que busca iluminar la ciudad entera.

De esa recuperación nació la idea de levantar este memorial. Una cruz visible desde gran parte del área metropolitana. Un faro de fe en medio de la ciudad moderna. Una invitación a mirar hacia arriba.


Porque en Monterrey, alguien decidió que la misericordia no sería invisible.

LA CRUZ QUE QUIERE TOCAR EL CIELO



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