LA ORACIÓN DE 10 SEGUNDOS QUE REPETÍAN LOS SANTOS CUANDO YA NO PODÍAN MÁS
- Canal Vida

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Cuando el dolor supera las fuerzas y ya no salen palabras, los santos repetían una frase de apenas diez segundos. No es larga, no es complicada… pero puede sostenerte cuando sentís que todo se derrumba.

Hay momentos en que las palabras sobran. Momentos en que el dolor es tan grande que ni siquiera se puede rezar un Padre Nuestro completo.
Y, sin embargo, en esos segundos de oscuridad absoluta, los santos tenían un refugio. No un discurso largo. No una fórmula complicada. Solo una frase de diez segundos que repetían cuando ya no podían más: “Jesús, en Vos confío”.
Nada más.
CUANDO TODO SE DERRUMBA
Santa Faustina Kowalska la susurraba en medio de incomprensiones, enfermedades y pruebas interiores que parecían no terminar nunca. No era una frase decorativa. Era un acto radical de abandono.
San Juan Pablo II también la repitió en los momentos más duros de su vida: después del atentado, en su enfermedad, en la fragilidad física que millones vieron en sus últimos años. Para él no era teoría. Era respiración espiritual.
Con solo cuatro palabras, el alma se coloca en otra posición: deja de controlar, deja de desesperar, deja de pelear sola.

NO ES MAGIA. ES ENTREGA.
“Jesús, en Vos confío” no cambia mágicamente las circunstancias. Cambia el corazón.
Es el paso del miedo al abandono. Del “no puedo” al “Tú puedes”. De la angustia al consuelo real.
Porque confiar no es resignarse. Es creer que, incluso en medio del caos, Dios sigue actuando.
CÓMO REZARLA CUANDO YA NO TENÉS FUERZAS
No necesitás estar en una iglesia. No necesitás tiempo. No necesitás palabras elaboradas.
Solo cerrá los ojos. Respirás profundo. Y repetí: Jesús, en Vos confío. Otra vez. Y otra vez.
Diez segundos pueden ser suficientes para que el alma no se quiebre.
CONSUELO ESPIRITUAL REAL
Muchos buscan soluciones complejas cuando el corazón está herido. Los santos nos enseñan algo más simple: volver a confiar.
Cuando no sabés qué hacer. Cuando el miedo te paraliza. Cuando la tristeza pesa más que la esperanza.
Decilo.
No como frase bonita. Como acto de entrega. Porque a veces, la oración más corta es la más poderosa.
Y cuando ya no podés más…tal vez esas cuatro palabras sean todo lo que necesitás.
LA ORACIÓN DE 10 SEGUNDOS QUE REPETÍAN LOS SANTOS CUANDO YA NO PODÍAN MÁS
LA ORACIÓN DE 10 SEGUNDOS QUE REPETÍAN LOS SANTOS CUANDO YA NO PODÍAN MÁS









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