EL DÍA QUE PUEDES QUEDAR BAJO SU MANTO PARA SIEMPRE
- Canal Vida

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Cada 11 de febrero el Cielo vuelve a abrirse en Lourdes. No es solo una fecha: es una invitación urgente a consagrarte y ponerte bajo el manto de la Virgen. ¿Qué ocurre cuando alguien decide entregarse completamente a Ella?

Cada 11 de febrero no es una fecha más. Es una puerta abierta. Un llamado directo desde el Cielo. Es el día en que la Virgen de Lourdes vuelve a susurrar al corazón del mundo lo mismo que dijo en 1858, en la gruta humilde de Massabielle: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.
No fue una aparición decorativa. No fue un mensaje suave. Fue un grito espiritual que todavía resuena: “¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! Recen por los pecadores”. Dieciocho veces se apareció a santa Bernardita Soubirous para recordar que el Evangelio no es teoría: es conversión, es oración, es Eucaristía, es vida nueva.

Consagrarse a la Virgen de Lourdes no es repetir palabras vacías. Es ponerse bajo su protección. Es decirle: “Madre, guíame. Tómame de la mano. Llévame a tu Hijo”. Es permitir que su manto cubra tus heridas, tus miedos, tus luchas silenciosas.
Si quieres responder a su llamado, este es el acto de consagración:
Oración de Consagración a la Virgen de Lourdes
Santa María, Madre de Dios, Virgen Inmaculada, tú has aparecido dieciocho veces a Bernardita en la gruta de Lourdes, para recordar a los cristianos las maravillas y las exigencias del Evangelio, invitándoles a la oración, a la penitencia, a la eucaristía y a la vida en la Iglesia.
Para mejor responder a tu llamada, yo me consagro por tus manos a tu Hijo Jesús…
Hazme dócil al espíritu; y por el fervor de mi fe, por la manifestación de mi vida, por mi dedicación al servicio de los enfermos, haz que yo trabaje contigo en confortar a los que sufren, en reconciliar a los hombres, en trabajar por la unidad de la Iglesia y por la paz del mundo.
Con toda confianza, oh Señora mía, yo te dirijo esta plegaria y te pido que la recibas y la atiendas. Amén.
Nuestra Señora de Lourdes, rogad por nosotros. Santa Bernardita, rogad por nosotros.
Hoy puedes elegir: seguir igual… o consagrarte y dejar que la Virgen transforme tu vida.
EL DÍA QUE PUEDES QUEDAR BAJO SU MANTO PARA SIEMPRE









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