EL PAPA ENCENDIÓ UNA VELA… Y EL SILENCIO HABLÓ MÁS FUERTE QUE CUALQUIER DISCURSO
- Canal Vida
- hace 26 minutos
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En silencio, lejos de los flashes, el Papa encendió una vela en la gruta de Lourdes del Vaticano y pronunció palabras que tocaron una herida universal: el sufrimiento. Lo que dijo frente a los enfermos puede cambiar la forma de mirar el dolor.

No hubo aplausos estruendosos. No hubo grandes gestos teatrales. Solo una vela encendida… y un silencio que estremeció a todos.
Al finalizar la audiencia general, León XIV dejó el Aula Pablo VI y se dirigió a los Jardines Vaticanos. Allí, en la Gruta de Lourdes, lo esperaban enfermos de distintos lugares, rostros marcados por el dolor, miradas cargadas de esperanza. Era la Jornada Mundial del Enfermo y la memoria de Nuestra Señora de Lourdes.
Frente a la imagen de la Virgen Inmaculada, el Pontífice encendió una vela. Un gesto simple. Pero profundamente simbólico.
“Es un día muy bonito que nos recuerda la cercanía de María, nuestra madre, que siempre nos acompaña”, dijo con voz serena. Y agregó algo que atravesó el corazón de los presentes: María “nos enseña lo que significa el sufrimiento, el amor, entregar la vida en manos del Señor”.
En un mundo que huye del dolor y esconde la fragilidad, el Papa eligió quedarse junto a quienes no pueden escapar de ella.
“Hoy queremos rezar en comunión con todos los que sufren en el mundo”, afirmó ante los enfermos. No fue una frase protocolar. Fue una declaración de cercanía real. “Rezamos por ustedes. Les agradezco sinceramente que hayan hecho este esfuerzo de venir y acompañarnos”.

El escenario no era casual. Lourdes es el lugar donde millones buscan consuelo en medio de enfermedades incurables, diagnósticos devastadores y noches interminables. Y en el corazón del Vaticano, esa gruta se convirtió en un pequeño santuario de esperanza.
Pero el Papa no se detuvo solo en los enfermos.
Antes de rezar el Ave María, extendió su mirada hacia quienes sostienen el dolor ajeno todos los días: “Pedimos también la bendición del Señor para todos aquellos que acompañan a las ciencias médicas, los médicos, los enfermeros, las muchas personas que están cerca de nosotros, especialmente en los momentos más difíciles”.
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En tiempos donde la medicina se mide en estadísticas y protocolos, el sucesor de Pedro recordó que detrás de cada tratamiento hay manos que cuidan, miradas que contienen, presencias que salvan más que el cuerpo.
Una vela. Una oración. Un gesto silencioso... A veces, la fe no grita. Arde.
EL PAPA ENCENDIÓ UNA VELA… Y EL SILENCIO HABLÓ MÁS FUERTE QUE CUALQUIER DISCURSO





