top of page

LOS REMEDIOS CONTRA EL RENCOR QUE NO TE DEJA DORMIR: CÓMO SAN JUAN PABLO II ENSEÑÓ A PERDONAR LO IMPERDONABLE

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 6 horas
  • 3 Min. de lectura
Un disparo casi termina con su vida. Pero lo que hizo después descolocó al mundo. San Juan Pablo II enfrentó algo que muchos consideran imperdonable… y dejó un camino concreto para vencer el rencor que no te deja dormir.
Tras las rejas de una celda, el hombre que recibió un disparo extendió la mano al que apretó el gatillo: no fue debilidad, fue la fuerza silenciosa del perdón que rompe cadenas invisibles.
Tras las rejas de una celda, el hombre que recibió un disparo extendió la mano al que apretó el gatillo: no fue debilidad, fue la fuerza silenciosa del perdón que rompe cadenas invisibles.

Hay heridas que no sangran… pero no te dejan dormir. Son esas palabras que todavía resuenan. Esa traición que no olvidás. Ese daño que, aunque pasen los años, vuelve cuando apagás la luz.


El rencor no grita. Se instala. Y lentamente endurece el corazón.


Pero hubo un hombre que enfrentó algo que muchos considerarían imposible de perdonar. Y no habló de teoría. Lo vivió en carne propia.









EL DISPARO QUE PARALIZÓ AL MUNDO

13 de mayo de 1981. Plaza de San Pedro. Multitud. Sonrisas. Saludos.


Un disparo rompe el aire.


El Papa cae gravemente herido. El mundo se paraliza.


El atentado contra San Juan Pablo II no fue una ofensa menor. Fue un intento directo de asesinato. Sangre. Cirugía. Dolor físico extremo. Recuperación incierta.


Cualquier ser humano habría quedado atrapado en el odio. Pero no él.


CASA BETANIA

EL GESTO QUE DESCOLOCÓ A TODOS

Apenas recuperado, pidió algo que nadie esperaba. Quiso visitar a su agresor en prisión.


Entró a la celda. Se sentó frente al hombre que había intentado matarlo. Hablaron en privado. Sin cámaras. Sin espectáculo.


Lo perdonó.


No fue un acto impulsivo. Fue una decisión espiritual radical.



EL PRIMER REMEDIO: NO NEGAR EL DOLOR

Perdonar no significa minimizar lo ocurrido. Juan Pablo II no dijo “no pasó nada”. Pasó. Y fue grave.


El primer remedio contra el rencor es aceptar que hubo herida. Negarla solo la pudre por dentro.



EL SEGUNDO REMEDIO: DECIDIR NO DEVOLVER EL MAL

El odio pide respuesta. La herida pide venganza.


El Papa eligió cortar la cadena. Perdonar no es aprobar lo que pasó. Es negarse a que el mal tenga la última palabra.









EL TERCER REMEDIO: ENTREGAR LA JUSTICIA A DIOS

Muchos no perdonan porque sienten que si sueltan, el otro “gana”.

Juan Pablo II entendía algo profundo: la justicia no depende de mi rencor.


Cuando soltás, no perdés. Te liberás.



EL CUARTO REMEDIO: EL PERDÓN LIBERA AL HERIDO

Perdonar no cambia el pasado. Cambia el corazón.


El rencor te ata al momento del daño. El perdón te devuelve el presente.


Juan Pablo II siguió su misión. Viajó por el mundo. Predicó esperanza. No permitió que un disparo definiera su historia.



EL QUINTO REMEDIO: EL PERDÓN ES UN PROCESO

No siempre es instantáneo. A veces se empieza diciendo: “Quiero querer perdonar.”

Y eso ya es un paso.


pEDRO kRISKOVICH

¿Y VOS?

Tal vez no sufriste un atentado. Pero sí una traición. Una mentira. Un abandono. Una injusticia.

Y eso pesa.


La pregunta no es si el otro merece tu perdón. La pregunta es cuánto tiempo más querés vivir encadenado al daño.


San Juan Pablo II demostró que incluso lo imperdonable puede ser entregado a Dios.

No fue debilidad. Fue fuerza espiritual.


Y tal vez hoy el remedio que necesitás no sea justicia humana. Sino libertad interior. Porque el rencor no te protege. Te encierra. Y el perdón…aunque duela…abre la puerta.

LOS REMEDIOS CONTRA EL RENCOR QUE NO TE DEJA DORMIR: CÓMO SAN JUAN PABLO II ENSEÑÓ A PERDONAR LO IMPERDONABLE

LOS REMEDIOS CONTRA EL RENCOR QUE NO TE DEJA DORMIR: CÓMO SAN JUAN PABLO II ENSEÑÓ A PERDONAR LO IMPERDONABLE

📖También te puede interesar:

Comentarios


bottom of page