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El Hombre de las Iglesias: El Arquitecto Secreto que Levantó la Fe Cuando el Mundo Temblaba

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 1 ene
  • 3 Min. de lectura
Durante años caminamos frente a ellas sin saberlo. Detrás de decenas de iglesias argentinas se esconde la historia de un hombre silencioso que levantó templos como murallas de fe en tiempos de guerra espiritual.
Iglesias murallas de fe
Parroquia del barrio de Mataderos.

No aparece en los manuales escolares. No tiene estatuas ni calles con su nombre. Y, sin embargo, si caminás por Buenos Aires, estás rodeado por su obra.


Carlos Ciríaco Massa fue el arquitecto del silencio. El hombre que levantó iglesias como quien levanta trincheras espirituales. El creador anónimo de una red de templos que, en plena crisis ideológica del siglo XX, buscó una sola cosa: defender la fe cuando el mundo parecía perderla.


Entre 1944 y 1952, en apenas ocho años, diseñó 36 iglesias. En total, el 85% de las parroquias construidas entre 1944 y 1959 llevan su sello. No firmaba planos. No buscaba gloria. No daba entrevistas. Pero su obra sigue en pie, como un ejército de piedra que custodia barrios enteros.







La tormenta que se avecinaba

La Argentina de mediados del siglo XX era un hervidero.El comunismo avanzaba en Europa. Las ideas laicistas ganaban terreno. La fe retrocedía en los barrios obreros.


El cardenal Santiago Copello lo entendió antes que nadie: si la Iglesia no se hacía visible, sería arrasada por el vacío espiritual. Y entonces tomó una decisión audaz: levantar templos como murallas.


No catedrales suntuosas, sino iglesias fuertes, austeras, visibles, que se plantaran como faros en medio de los barrios más humildes. Para eso necesitaba a alguien capaz de construir rápido, barato y con sentido teológico.

Ahí apareció Massa.


casa betania

El arquitecto que rezaba con planos

Hijo de inmigrantes italianos, criado entre conventillos y rosarios, Massa comprendía algo que pocos arquitectos entendían: la fe también se construye con paredes.


Formado en la Universidad de Buenos Aires, influido por el románico lombardo, rechazó el ornamento excesivo. Sus iglesias debían parecer fortalezas: muros gruesos, torres sólidas, ventanas austeras.


No eran templos para impresionar. Eran templos para resistir.

Su estilo fue definido luego como románico de emergencia: una arquitectura pensada para tiempos de combate espiritual.


Iglesias murallas de fe
Parroquia de la medalla milagrosa.

Una fábrica de iglesias

Desde su casa-taller de Recoleta, Massa diseñó un sistema casi industrial: planos repetibles, módulos adaptables, materiales económicos.


En menos de una década surgieron parroquias como:

  • San Juan Bautista el Precursor

  • Nuestra Señora de Luján

  • Santa Adela

  • Medalla Milagrosa

  • Cristo Rey

  • San Ramón

  • Santa Margarita María

  • San Juan María Vianney


Todas distintas, pero hermanas.Todas sobrias.Todas firmes.


El objetivo era claro: poner una cruz donde antes no había nada.



La Iglesia como trinchera espiritual

Copello lo decía sin rodeos: el comunismo era una amenaza directa a la fe. Y la respuesta no serían discursos, sino presencia.

Cada iglesia era una señal visible:

“Aquí Dios sigue reinando”.

Por eso se construyeron en barrios obreros, zonas periféricas, lugares donde la pobreza avanzaba más rápido que la esperanza.


La torre no era decoración. Era vigilancia espiritual.







El hombre que nunca buscó gloria

Massa no dejó memorias. No publicó tratados. No firmó grandes obras. Murió en 1980, en su casa de siempre, casi olvidado.


Pero su legado permanece: iglesias que siguen llenas, campanas que aún suenan, muros que todavía sostienen oraciones.


Mientras muchos templos europeos se vacían, los suyos siguen vivos.


canal vida

Una lección para hoy

En tiempos de crisis, Massa entendió algo esencial: la fe no se defiende con discursos, sino con presencia concreta.


Hoy, cuando tantas iglesias se cierran y tantas almas se dispersan, su obra vuelve a hablar.

Porque hay hombres que no escriben libros…escriben historia con ladrillos.


Y porque a veces, para sostener la fe de un pueblo, hace falta algo más que palabras.

Hace falta alguien que construya, en silencio, la casa de Dios en medio del mundo.

El Hombre de las Iglesias: El Arquitecto Secreto que Levantó la Fe Cuando el Mundo Temblaba

El Hombre de las Iglesias: El Arquitecto Secreto que Levantó la Fe Cuando el Mundo Temblaba

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