El DT que Reza por el Hexa: Brasil Confía en Dios y en Ancelotti
- Canal Vida

- 8 jul
- 3 Min. de lectura
Carlo Ancelotti no comenzó su camino en Brasil con una conferencia de prensa, sino de rodillas frente al Cristo Redentor. El DT católico y devoto del Padre Pío promete mucho más que fútbol: trae fe, humildad… y esperanza.

Mientras millones sueñan con ver a Brasil campeón del mundo una vez más, el nuevo director técnico de la “Canarinha” decidió comenzar su camino no con tácticas… sino con oraciones.
Carlo Ancelotti, el italiano que llegó a liderar a la selección más gloriosa del planeta, no pisó primero el vestuario ni la cancha, sino que subió al Corcovado… y se arrodilló a los pies del Cristo Redentor.

FÚTBOL Y FE
En un gesto que conmueve a creyentes y futboleros por igual, Ancelotti fue bendecido por el padre Omar, rector del santuario más emblemático de América Latina. No fue una visita protocolar. Fue un acto de fe.
Con el corazón abierto y los ojos puestos en lo alto, recibió un rosario del Cristo Redentor como símbolo de una misión que trasciende lo deportivo: guiar con el alma a un país sediento de victoria… y de esperanza.

ADMIRADOR DE FRANCISCO
La escena parece sacada de una película espiritual. Mientras el sol acariciaba los brazos extendidos de Cristo, el DT multicampeón recibió una meditación basada en el libro “Más allá de los límites – El deporte según el Papa Francisco”. No es casualidad: el prólogo fue escrito por el propio ex técnico del Real Madrid, que no oculta su devoción católica y su admiración por el mensaje del Santo Padre.

PADRE PÍO, SANTO PREFERIDO
Ancelotti es fiel devoto de san Pío de Pietrelcina, el amado Padre Pío. Lleva su imagen consigo como un escudo espiritual, y no duda en decir que su fe lo mantuvo firme ante las tormentas de la vida. "Él hizo milagros y su vida me conmueve profundamente", afrimó. En un mundo del fútbol muchas veces dominado por el ego, el dinero y la soberbia, este DT elige la humildad, la oración… y a Dios.

El pueblo brasileño, herido por tantas derrotas recientes, parece haber reencontrado algo más que un entrenador: recuperó un sentido. Porque cuando un líder comienza su mandato orando, el mensaje es claro: aquí no se viene solo a ganar copas, sino a restaurar el alma de un país futbolero y profundamente cristiano.
La visita de Ancelotti al Cristo Redentor no fue un acto de marketing. Fue una confesión pública de fe. Una promesa silenciosa. Una señal de que, tal vez, el verdadero “hexa” no esté solo en una vitrina, sino en el cielo. Y con este DT, Brasil vuelve a soñar… no solo con goles, sino con milagros.









Comentarios