El Papa mira a Guadalupe: el gesto que enciende la esperanza de México
- Canal Vida

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No fue una frase protocolar ni una cortesía diplomática. En el corazón del Vaticano, el Papa León XIV expresó un deseo íntimo: arrodillarse ante la Virgen de Guadalupe. Un gesto silencioso que volvió a poner a México en el centro espiritual del mundo.

No fue una frase diplomática ni un saludo de compromiso. Fue una confesión íntima, pronunciada en el corazón del Vaticano. León XIV expresó su deseo profundo de viajar a México para arrodillarse ante la Virgen de Guadalupe y encomendarle su pontificado. Y ese gesto, silencioso pero elocuente, volvió a sacudir la fe de millones.

El escenario fue una audiencia privada de unos cuarenta minutos en el Palacio Apostólico. Allí, el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo Primado de México, reiteró la invitación que había hecho pocos días después del Cónclave: que el Papa visite la Ciudad de México y acuda al Tepeyac. La respuesta del Pontífice no dejó lugar a dudas. Agradecido, emocionado, manifestó su deseo e interés de estar pronto en suelo mexicano para encontrarse con la Morenita que marcó la historia espiritual del continente.
Aunque aún no hay confirmación oficial de la Santa Sede, el gesto tiene peso. En Roma saben leer los silencios. Y cuando un Papa habla de “arrodillarse” ante Guadalupe, no está improvisando una cortesía: está señalando una prioridad espiritual. La posibilidad de un viaje a Estados Unidos en septiembre, con motivo de la Asamblea General de la ONU, abre una puerta concreta para que México vuelva a estar en la agenda pontificia.
Durante el encuentro, León XIV también escuchó con atención el camino sinodal que vive la arquidiócesis de México. Agradeció el trabajo de sacerdotes, laicos y agentes pastorales, y alentó a profundizar una Iglesia cercana, misionera y en salida, especialmente hacia jóvenes, familias y los más vulnerables. Su alegría por la próxima peregrinación arquidiocesana a la Basílica de Guadalupe confirmó algo más profundo: México no es solo un destino posible, es un lugar del corazón.
Todavía no hay fechas. No hay anuncios oficiales. Pero hay algo más fuerte que un comunicado: el deseo de un Papa de ponerse de rodillas ante la Virgen de Guadalupe. Y cuando eso ocurre, la historia suele ponerse en marcha.
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