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Errores Habituales en la Misa: ¿Son Pecado… o Falta de Amor a lo Sagrado?

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 18 horas
  • 2 Min. de lectura
Muchos católicos cometen errores en la Misa sin saberlo. No todos son pecado, pero sí revelan algo más profundo: cómo vivimos lo sagrado. Gestos pequeños, consecuencias grandes, y una pregunta incómoda que nadie suele hacerse.
Apuro en Misa errores
En medio del misterio más sagrado de la fe católica, gestos cotidianos revelan distracciones profundas: relojes, celulares y miradas ausentes contrastan con el altar, recordando que no todo error en Misa es visible… pero sí significativo.

Hay gestos que parecen pequeños. Movimientos casi automáticos. Palabras dichas “porque siempre se dijeron así”. Pero en la Misa —el momento más sagrado para un católico— nada es indiferente. Todo habla. Todo educa. Todo revela cuánto valor le damos al Misterio que tenemos delante.


Los Heraldos del Evangelio lo dicen con claridad: la liturgia no es una invención humana. No es un acto social ni una reunión espiritual improvisada. Es herencia viva de la Iglesia. Y cuando se descuida, algo profundo se resiente.


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Uno de los errores más frecuentes ocurre después del ofertorio. Muchos no saben cuándo ponerse de pie. El momento exacto es cuando el sacerdote dice: “Orad, hermanos…”. No antes. No después. Ese gesto corporal expresa que entramos juntos al sacrificio.









Otro fallo común es hablar cuando no corresponde. Al final de la Plegaria Eucarística, solo el sacerdote proclama “Por Cristo, con Él y en Él”. Cuando los fieles repiten esa fórmula, sin saberlo, rompen un silencio que es parte esencial del rito. No es participación: es confusión.


También sorprende a muchos descubrir que el Padrenuestro no termina con “amén”. No es un error litúrgico: la oración continúa. El “amén” llega después, cuando la Iglesia proclama: “Tuyo es el Reino…”. Adelantarse es cortar el sentido profundo del momento.


La oración por la paz, aunque conmovedora, también es exclusiva del sacerdote. Repetirla en voz alta puede parecer devoción… pero es desconocimiento.


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¿Y salir de la iglesia sin una causa grave? Los Heraldos hacen una pregunta incómoda: si estuvieras en el Calvario, ¿te irías a buscar agua? La Misa es eso: el Calvario hecho presente.


Por último, llegar tarde. No siempre es pecado. Pero casi siempre revela prioridades. Nadie llega tarde a una cita que ama de verdad.


Estos errores no condenan. Pero sí miden algo más profundo: cuánto creemos —de verdad— que allí está Dios.

Errores Habituales en la Misa: ¿Son Pecado… o Falta de Amor a lo Sagrado?



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