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Una Mirada al Santísimo Cambió su Vida para Siempre

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 2 ene
  • 2 Min. de lectura
Entró a una iglesia con miedo y ganas de huir. Pero una luz roja cambió su historia para siempre. Lo que vivió frente al Santísimo la quebró por dentro… y la transformó para siempre. Su testimonio conmueve y estremece.
Santísimo Sacramento
El Santísimo Sacramento es la presencia de Cristo vivo, y sólo Él puede transformar vidas como lo hizo con Nancy Charles.

Entró a la iglesia con miedo. Con la sensación de no pertenecer. Con el corazón roto y la vida al límite. Nancy Charles jamás imaginó que ese instante —aparentemente común— se convertiría en el punto de quiebre que transformaría su existencia para siempre.


Había llegado casi por casualidad a una Misa tradicional. Se sentía fuera de lugar, juzgada, distinta. Todo en su interior le gritaba que se fuera. Estaba a punto de hacerlo cuando algo detuvo su paso: una pequeña luz roja, encendida junto al Sagrario. No sabía qué significaba. No sabía que indicaba la presencia real de Cristo. Pero no pudo dejar de mirarla.

“Seguí mirándome”, escuchaba en su interior, una y otra vez.


Aquel instante, que parecía insignificante, fue el comienzo de una conversión profunda. Mientras el órgano comenzaba a sonar, Nancy rompió en llanto. No fue tristeza. Fue algo distinto. Una certeza. Una presencia. Como si alguien la sostuviera por dentro, en lo más hondo del alma. “Sentí el amor más radical de mi vida”, contó luego. Un amor que no juzga, que no exige, que simplemente abraza.







En ese momento entendió, sin palabras, que Jesús estaba allí. Que no estaba sola. Que su vida tenía sentido. Días después comenzó el camino de la catequesis. Meses más tarde, recibió la Confirmación. Su historia cambió para siempre.


Casa Betania

Tiempo después, volvió a encontrarse frente al Santísimo. Esta vez, observó cómo un feligrés reemplazaba la vela roja del sagrario. Entonces ocurrió algo inesperado: el hombre se acercó y le ofreció llevarse la vela antigua a su casa. Aún tenía horas de luz por delante.


Nancy y Dios
Nancy sintió el llamado, no tuvo miedo y se reconcilió con Dios.

Nancy volvió a llorar. Sintió que no era un gesto casual. Era un mensaje silencioso. Una confirmación. “Sigo aquí”, parecía decirle Dios una vez más.


Hoy, cada vez que ve una vela encendida ante el Santísimo, recuerda aquel día. Porque su vida entera cambió no por una gran señal… sino por una luz pequeña, firme, silenciosa. Una luz que sigue ardiendo.

Una Mirada al Santísimo Cambió su Vida para Siempre



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