“Dios Ama Esperar con el Corazón de los Pequeños”: El Mensaje que Cerró el Año y Conmovió a Roma
- Canal Vida

- 31 dic 2025
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En el cierre del año, el Papa dejó un mensaje que sacudió conciencias: Dios no se impone, espera. En una homilía profunda, habló del perdón, la misericordia y del corazón pequeño que todavía puede cambiarlo todo.

En la noche del 31 de diciembre, mientras millones contaban las horas para despedir el año, una frase pronunciada en el corazón del Vaticano atravesó el ruido del mundo como una flecha de luz: “Dios ama esperar con el corazón de los pequeños.”
No fue una metáfora. No fue una imagen poética más. Fue el núcleo del mensaje del Papa León XIV durante el solemne Te Deum de fin de año, celebrado en la Basílica de San Pedro, en el cierre del Jubileo y al borde del cambio de calendario. Una homilía que, lejos de los discursos políticos o triunfalistas, tocó una fibra profunda: la forma en que Dios actúa en la historia… y en nuestra vida.
Un Dios que no impone, sino que espera
Mientras el mundo exige resultados inmediatos, poder, control y éxito, el Papa recordó algo radicalmente distinto: Dios no irrumpe con violencia, sino que espera con paciencia.
Lo hace —dijo León XIV— con el corazón de los pequeños. Con la lógica del niño, del pobre, del que confía. No con la del fuerte que impone, sino con la del humilde que se abandona.
Y puso como ejemplo a María.
La Madre de Dios no impuso condiciones, no exigió explicaciones, no pidió garantías. Recibió el misterio en silencio. Dijo “sí” cuando no entendía todo. Y allí —en ese sí frágil— comenzó la historia de la salvación.
“Dios ama esperar con el corazón de los pequeños”, insistió el Papa. Porque solo quien se hace pequeño puede acoger lo eterno.

El final del año como examen del alma
León XIV no habló de balances económicos ni de logros humanos. Habló de algo mucho más incómodo: el examen de conciencia.
Recordó que el final del año no es solo un cambio de fecha, sino una oportunidad espiritual para mirar la vida de frente, reconocer los errores, agradecer lo recibido y volver a confiar en la misericordia. “No se trata de hacer cuentas —advirtió—, sino de ponerlo todo ante Dios”.
El Papa invitó a los fieles a preguntarse: ¿Qué hicimos con los dones recibidos? ¿Dónde fallamos en el amor? ¿A quién dejamos de lado? ¿En qué momento dejamos de confiar?
Porque —dijo— el verdadero cierre del año no lo marca el reloj, sino el corazón reconciliado.
El Jubileo y la lógica del perdón
En el corazón de su mensaje estuvo el Jubileo. No como evento turístico o religioso, sino como signo profundo de una humanidad llamada a recomenzar.
León XIV recordó que atravesar la Puerta Santa no es un gesto externo, sino un símbolo interior: cruzar del miedo a la esperanza, del pecado al perdón, del cansancio a la confianza.
Y citando a san Pablo VI, recordó que el mensaje último del Jubileo se resume en una sola palabra: amor.
Un amor que no humilla, que no condena, que no exige perfección, sino disponibilidad.
La esperanza de los pequeños
El momento más fuerte de la homilía llegó cuando el Papa habló de los olvidados:los pobres, los ancianos, los migrantes, los que cargan heridas invisibles.
Dijo que Dios escribe la historia con ellos.Que el futuro del mundo no lo deciden los poderosos, sino los que siguen creyendo cuando todo parece perdido.
Y entonces pronunció una frase que resonó como un eco antiguo:
“Dios ama esperar con el corazón de los pequeños.”
No con la ansiedad del éxito. No con la soberbia del que cree saberlo todo.Sino con la esperanza sencilla del que confía.

Un mensaje para el último día del año
En una noche donde abundan los brindis, los fuegos artificiales y el ruido, el Papa propuso algo contracultural: silencio, gratitud y esperanza.
Cerrar el año no con euforia vacía, sino con una oración. No con promesas huecas, sino con un corazón disponible. No con miedo al futuro, sino con confianza en Aquel que ya lo sostiene.
Porque —como recordó León XIV— Dios no se cansa de esperar por nosotros. Y quizás, al terminar este año, la pregunta más importante no sea qué logramos…sino si dejamos que Dios nos vuelva a encontrar.
“Dios Ama Esperar con el Corazón de los Pequeños”: El Mensaje que Cerró el Año y Conmovió a Roma
“Dios Ama Esperar con el Corazón de los Pequeños”: El Mensaje que Cerró el Año y Conmovió a Roma









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