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“¿Quién te ha dicho que yo no estaba ahí?”: la monja que encontró a Dios en medio del suicidio de su hermano

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 4 minutos
  • 3 Min. de lectura
El suicidio de su hermano la dejó sin aire, sin respuestas y con el corazón destrozado. Pero en medio del dolor, esta monja vivió una experiencia espiritual que cambió todo y la llevó a creer que Dios nunca abandona.
Madre Olga María del Redentor
La Madre Olga María del Redentor fue determinante y esperanzadora, aseguró que nadie muere solo, siempre esta Dios.

El dolor llegó como un golpe seco, sin aviso, sin anestesia. La Madre Olga María del Redentor, carmelita samaritana del Corazón de Jesús y evangelizadora en redes sociales, recuerda el día en que su hermano Iván se quitó la vida como una herida que todavía respira. “Fue una tragedia indescriptible… un dolor del que no te recuperas del todo nunca”, confesó en el podcast Rebeldes.


Iván llevaba años luchando contra una depresión profunda. Había tenido intentos de suicidio, momentos de mejora y recaídas cada vez más oscuras. Dos días antes de su muerte, habló con su hermana. Lloraba. Se sentía atrapado. “No voy a salir de esto”, le dijo, como quien se despide sin decirlo. Poco después, se lanzó desde el cuarto piso de la casa familiar.


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El impacto fue brutal. “Al principio me dolía hasta respirar”, recuerda la religiosa. El dolor era tan hondo que parecía no tener fondo. Desbordada, corrió a la capilla. Allí, entre lágrimas, repitió una frase que brotaba desde lo más profundo del Evangelio y del corazón herido: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”.


No era una acusación, asegura. Era un grito de dolor. Un reclamo nacido del amor.

Entonces, en ese silencio atravesado por el llanto, sintió una respuesta en el corazón. No fue una voz audible. Fue una certeza. Una frase interior que cambió todo: “¿Y quién te dijo que yo no estaba ahí?”.









Desde ese momento, la Madre Olga afirma haber comprendido algo que transformó su herida. Cree con todo su ser que su hermano no murió solo. Que, incluso en ese instante oscuro, Cristo estaba con él.


Esa convicción no borró el dolor, pero le dio un sentido. “Jesús estaba ahí”, repite. Y desde esa fe, sostiene que Iván “está con el Señor”.


Su testimonio también rompe un silencio incómodo dentro y fuera de la Iglesia: el de la enfermedad mental y el suicidio. Para ella, la depresión es “una enfermedad tremenda, que también mata”, y no puede seguir rodeada de prejuicios ni condenas simplistas.


Testimonio de la Madre Olga María del Redentor.

Hoy, su historia no busca escandalizar, sino consolar. Quiere hablarle a quienes perdieron a un ser querido, a quienes sienten que el dolor los supera, a quienes creen que Dios se ausentó en el momento más oscuro.


“No tienes más de una esperanza”, dice con firmeza. “Y esa esperanza tiene nombre: Jesucristo”.


En medio de una tragedia que pudo destruirla, la religiosa encontró una certeza que hoy repite como un susurro de fe: incluso en el último abismo, Dios no abandona. Y a veces, la respuesta más profunda llega en forma de pregunta.

“¿Quién te ha dicho que yo no estaba ahí?”: la monja que encontró a Dios en medio del suicidio de su hermano


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