Muere el Cardenal que Sostuvo la Fe de un País en Crisis
- Canal Vida

- 9 ago
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A los 99 años, partió a la Casa del Padre el monseñor Estanislao Karlic, pastor que sostuvo la fe de Argentina en su hora más oscura. Su vida y sus últimos días guardan gestos que conmueven y sorprenden.

La Iglesia argentina se viste de luto. A los 99 años, y tras una vida dedicada por completo al Evangelio, partió este 8 de agosto a la Casa del Padre el cardenal Estanislao Esteban Karlic, arzobispo emérito de Paraná, dejando tras de sí un legado que marcó para siempre la historia espiritual de la nación. Su muerte se produjo en el Hogar Sacerdotal Jesús Buen Pastor, donde residía desde que su salud comenzó a debilitarse, y fue confirmada por el Arzobispado de Paraná en un emotivo comunicado que invitó a rezar por su alma.
ENTREGADO AL SEÑOR
Karlic no fue un prelado más. Nacido en Oliva, Córdoba, el 7 de febrero de 1926, supo desde joven que su vida debía gastarse sirviendo a Cristo. Formado en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, se destacó como profesor de filosofía y pronto fue llamado a tareas de mayor peso: obispo auxiliar de Córdoba en 1977, arzobispo coadjutor de Paraná en 1983 y finalmente, en 1986, sucesor de monseñor Adolfo Tortolo.

JUNTO A LOS QUE SUFREN
Durante casi 20 años condujo la arquidiócesis con una mezcla única de firmeza y ternura pastoral. Sus manos siempre estuvieron abiertas para bendecir y jamás para señalar con condena. Fue un pastor que supo escuchar los latidos del pueblo, sobre todo en tiempos oscuros. Como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) en dos períodos consecutivos (1996-2002), tuvo un rol decisivo durante la crisis de 2001: cuando el país se tambaleaba, él fue un puente de diálogo, paz y esperanza.
Su figura trascendió las fronteras nacionales. Entre 1986 y 1992 integró la Comisión que redactó el Catecismo de la Iglesia Católica, trabajando codo a codo con el Joseph Ratzinger, quien años después se convertiría en Benedicto XVI y lo crearía cardenal en 2007.

Incluso en sus últimos años, ya debilitado, mantuvo una profunda conexión con Roma. En mayo de este año, tras sobrevivir a un paro cardíaco y recibir un marcapasos, recibió la llamada personal de León XIV, que le transmitió su cercanía y oraciones. Ese gesto lo emocionó hasta las lágrimas.

DESPEDIDA CON HONORES
La CEA, en una carta firmada por monseñor Marcelo Daniel Colombo, lo definió como “servidor bueno y fiel” y recordó su lema episcopal: “no vino a ser servido, sino a servir”. En él, las palabras de Jesús eran carne y vida.
Su despedida estuvo a la altura de su entrega: velado en la catedral metropolitana de Paraná y acompañado por fieles, sacerdotes y obispos de todo el país. La misa exequial, celebrada el 9 de agosto, fue un canto de gratitud y una súplica para que el Señor lo reciba en Su gloria.
El cardenal Karlic se va dejando una huella indeleble. Fue maestro, pastor y amigo. Fue la voz de Cristo en un país que necesitaba escuchar paz. Hoy, su nombre se inscribe entre aquellos que, con humildad y amor, sostuvieron la fe de un pueblo entero.
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