¿Misa o Rave?: El Sacerdote DJ que Hace Bailar a Dios (y Enciende la Polémica)
- Canal Vida

- 17 jul
- 4 Min. de lectura
Un sacerdote que mezcla música electrónica con el Evangelio está haciendo temblar a la Iglesia. ¿Es evangelización moderna o solo una fiesta disfrazada de fe? Con millones de jóvenes siguiéndolo, el "Padre DJ" desata una polémica que arde en redes.

Una sotana, una consola y miles de jóvenes bailando. ¿Evangelización moderna o fiesta electrónica disfrazada de fe? La imagen es desconcertante: en lo alto del Cristo Redentor, en Brasil, un cura mueve las perillas de una consola, agita las manos al cielo y hace vibrar al público al ritmo de beats electrónicos. No es un show secular. Es el Padre Guilherme Peixoto, conocido como el sacerdote DJ, y encendió un debate que sacude al mundo católico: ¿esto es evangelizar… o un sacrilegio con luces de neón?
MÚSICA, FE Y POLÉMICA
Con 1.4 millones de seguidores en Instagram y presentaciones en eventos religiosos como la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa o el Jubileo de los Jóvenes TIKVAH, el presbítero rompió los esquemas.
Su set de música electrónica incluye mezclas del Aleluya, frases de Juan Pablo II, el Gloria con ritmo techno y hasta beats inspirados en la encíclica Laudato Sí. “La música habla por mí”, dijo alguna vez. Y vaya que lo hace.
Pero mientras miles de jóvenes saltan, ríen y lloran con las manos al cielo, otros —dentro y fuera de la Iglesia— alzan una ceja. ¿Estamos frente a una revolución espiritual… o a un show de luces que desliza la fe hacia el espectáculo?

EL CURA QUE QUISO DESPERTAR A LA IGLESIA... CON BEATS
Ordenado en 1999 y militar con rango de teniente coronel, el padre Guilherme no es un improvisado. Sirvió en Afganistán y Kosovo, y durante la pandemia, desde su parroquia en Portugal, animaba a los confinados con sets electrónicos por Facebook. Hoy, sueña con tocar en Ibiza y comparte cartel con DJs como Armin van Buuren y Hardwell en el Medusa Festival.
Para algunos es una herejía con auriculares. Para otros, como Laila y Andrea, jóvenes de la arquidiócesis de Toluca, “es una forma nueva y poderosa de orar”. Escuchar a un cura pinchando música tecno “fue ver a Dios hablar nuestro idioma”, dicen. Y no están solas: miles sienten que el sacerdote DJ les dio lo que ninguna homilía había logrado.

¿EVANGELIZAR BAILANDO? LA IGLESIA EN DEBATE
“El Evangelio se puede predicar desde cualquier lugar, incluso una pista de baile”, asegura Norma, de la diócesis de Texcoco, recordando el llamado del Papa Francisco a “salir a la calle” con la fe. Pero no todos están convencidos.
Un sector más conservador de la Iglesia se muestra alarmado. “Esto no es liturgia, es confusión”, señalan desde algunos foros. ¿Dónde está el límite entre usar el lenguaje del mundo y volverse parte de él?

¿DIOS ENTRE LUCES ESTROBOSCÓPICAS?
El punto más alto (y también más polémico) de su carrera llegó el 16 de enero de 2025, cuando ofreció una sesión en lo alto del Cristo Redentor, en Río de Janeiro. “Fue un himno de gloria a Dios”, explicó. Pero para otros fue un despropósito: la estatua de Cristo convertida en escenario, con un cura agitador de multitudes más parecido a David Guetta que a san Francisco de Asís.
Y sin embargo, fue ahí, en medio del beat y los aplausos, donde Vicente, un joven de San Felipe Chicoloapan, dijo haber sentido algo que nunca antes: “No era solo música. Era Dios hablándome con un ritmo que yo entendía”.

LA FE AL RITMO DEL TECHNO
El padre Guilherme no se disculpa. “No me saqué la sotana, no dejé la cruz, pero entendí que los jóvenes están buscando a Dios… aunque no lo sepan”. Sus sesiones no son improvisadas: mezcla frases del Papa, temas propios como Infinite Light y The Church Bells, y asegura que “cada beat está pensado para elevar el alma”.
¿Y si fuera cierto? ¿Y si miles de almas perdidas están regresando gracias al punchi-punchi del cura DJ? ¿Es esta la nueva liturgia de una generación que ya no entra a los templos, pero se deja tocar en un festival?

¿REVOLUCIÓN O SHOW MARKETINERO?
Sus críticos lo acusan de banalizar la fe. Él responde con números: millones lo siguen, miles vuelven a la Iglesia gracias a su música, y más de uno terminó confesándose después de una sesión. ¿El Espíritu Santo puede sonar como un remix de techno melódico?

A LA PISTA CON DIOS
“Me preguntaron si quería micrófono”, contó después de tocar ante más de un millón de jóvenes en Lisboa. “Dije que no. No tenía nada que decir. La música dijo todo”. Y quizás ahí esté la clave. El mundo cambió. Las almas siguen buscando lo eterno, pero ahora lo hacen con auriculares.
Y vos, lector… ¿te animás a encontrarte con Dios… en una pista de baile?









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