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León XIV encendió fuego en Albano: “Jesús no trajo paz, sino división”

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 17 ago
  • 3 Min. de lectura
El Papa sorprendió con una homilía que sacudió conciencias, que obligó a elegir entre comodidad o Evangelio, y dejó a todos sin palabras.
León XIV
León XIV, con gesto solemne y palabras encendidas, proclamó desde el altar del santuario de Santa María della Rotonda un mensaje que sacudió corazones: “No traigo la paz del mundo, sino el fuego del amor”. (Fotografía: Vatican Media)

El eco de una homilía inesperada sacudió esta mañana el santuario de Santa Maria della Rotonda. Allí, entre muros circulares que parecían abrazar a los fieles, el Papa levantó la voz con palabras que helaron y encendieron a la vez: “¿Piensan que vine a traer paz a la tierra? No… vine a traer fuego”.


El Pontífice, que ya venía advirtiendo contra la tibieza espiritual, rompió el cómodo molde de una misa de domingo y habló de un cristianismo incómodo, capaz de partir familias, amistades y seguridades. Lo que se escuchó en Albano no fue un mensaje edulcorado, sino un llamado a enfrentar el mundo con valentía, aunque duela.



UN SANTUARIO CONVERTIDO EN TRINCHERA ESPIRITUAL

La misa comenzó en aparente calma. León XIV habló del gozo de celebrar juntos y de la fuerza que da la Eucaristía. Pero pronto giró hacia una revelación inquietante: la paz que promete Cristo no es la paz del mundo, hecha de comodidad y silencios, sino una paz que nace del fuego del amor. “No el fuego de las armas ni de las palabras que destruyen”, aclaró, “sino el fuego de la caridad que consume el egoísmo y derriba los muros”.


Los presentes, más de 2.000 fieles que abarrotaban la rotonda, escuchaban en silencio. Algunos tomaban notas, otros lloraban. Nadie quedó indiferente. “Nos habló como si fuera un profeta antiguo, denunciando nuestra comodidad”, relató una mujer al salir, aún con los ojos húmedos.

Pedro Kriskovich
UNA ADVERTENCIA CONTRA EL FALSO BIENESTAR

El Obispo de Roma advirtió que el mundo confunde paz con tranquilidad, y bien con conveniencia. “Ese no es el camino de Dios”, lanzó. “Cristo se sumergió en la humanidad con coraje, hasta la cruz. Ese es su bautismo. Y nosotros, cuando comulgamos, recibimos ese mismo fuego que arde contra la indiferencia”, subrayó.


Lo más impactante fue cuando se refirió a las divisiones que ese fuego puede provocar incluso dentro de la familia: “Habrá incomprensiones, burlas, hasta persecución. Pero no hay mayor paz que la de tener su llama en nosotros”.



UNA IGLESIA QUE QUEMA MUROS

León XIV agradeció a quienes en Albano sostienen obras de caridad, pero advirtió que la caridad no es filantropía. Es fuego que quema prejuicios y miedos. “No distingamos entre quien da y quien recibe: todos somos pobres, todos portadores de una Palabra única de Dios. Derribemos los muros”, pidió con voz firme.


El sucesor de Pedro, con el rostro serio y la mirada fija en la cruz del altar, cerró invocando a la Virgen María como “signo de contradicción”, la que enseñó a no huir del dolor y a confiar en que del fuego del Espíritu nacerá la verdadera paz.


León XIV
De pie frente a los fieles en el histórico santuario de Albano, el Papa León XIV rompió silencios y fronteras: “Jesús no nos pide tranquilidad… nos pide valentía. Su paz es fuego que arde y transforma”. (Fotografía: Vatican Media)
UNA HOMILÍA QUE DIVIDIÓ... PARA ENCENDER

A la salida, un comentario se repetía: “No esperábamos esto”. Algunos confesaron sentirse incómodos, otros fortalecidos. Pero todos coincidieron en lo mismo: fue una homilía que no se olvida.


En Albano, el vicario de Cristo no dio un sermón de domingo cualquiera. Lanzó un desafío: elegir entre la paz cómoda del mundo o el fuego ardiente del Evangelio. Y dejó claro que la neutralidad ya no es posible.



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