top of page

Las cuentas que muchos pasan por alto: el secreto espiritual que prepara el alma antes del Rosario

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 2 horas
  • 2 Min. de lectura
Millones rezan el Rosario todos los días… pero casi nadie sabe qué significan sus primeras cuentas. La cruz, la bolita suelta y las tres Ave Marías esconden un camino espiritual que prepara el alma antes de entrar en los misterios de Cristo.
 Las primeras cuentas del Rosario no son un simple inicio mecánico: la cruz, la cuenta suelta y las tres Ave Marías preparan el corazón para la fe, la esperanza y la caridad. Cada gesto introduce al orante en la escuela de María antes de entrar en los misterios de Cristo.
 Las primeras cuentas del Rosario no son un simple inicio mecánico: la cruz, la cuenta suelta y las tres Ave Marías preparan el corazón para la fe, la esperanza y la caridad. Cada gesto introduce al orante en la escuela de María antes de entrar en los misterios de Cristo.

Millones de católicos en todo el mundo toman el rosario cada día y comienzan a rezar casi en automático. Pero pocos saben que las primeras cuentas no son un simple “preámbulo”, sino un camino espiritual cuidadosamente diseñado para ordenar el corazón antes de entrar en los misterios de Cristo.


casa betania

El sacerdote colombiano Melson Correa lo explicó con claridad en sus redes sociales: “Esa cruz, esa bolita suelta, esas tres Ave Marías y la cuenta antes del primer misterio no están ahí por casualidad”. Cada una cumple una función interior profunda.


Todo comienza en la cruz. Allí no solo nos santiguamos: profesamos la fe con el Credo y realizamos un acto de contrición. Es el primer gesto fuerte: reconocer quién es Dios y quiénes somos nosotros. Nadie entra a la oración sin antes purificar el corazón.









Luego viene la primera cuenta grande, donde se reza el Padrenuestro. No es un detalle menor. Es recordar que el Rosario es cristocéntrico: María no se queda con nada para sí, todo nos lleva a su Hijo. Antes de contemplar los misterios, elevamos el corazón al Padre.


Después llegan las tres cuentas pequeñas. Allí se rezan tres Ave Marías que no son repetición vacía: se pide fe, esperanza y caridad, las tres virtudes teologales. Es una súplica silenciosa: “Señor, dame lo que necesito para creer, esperar y amar como María”.


Finalmente, la cuenta antes del primer misterio, con el Gloria, pone el sello definitivo: toda oración es para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


El Rosario no empieza en el primer misterio. Empieza antes. Empieza cuando el alma se dispone. Porque rezar no es repetir: es entrar, paso a paso, en la escuela de María.

Las cuentas que muchos pasan por alto: el secreto espiritual que prepara el alma antes del Rosario


📖También te puede interesar:
bottom of page