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“LA FE NO SE GRITA: SE SIRVE”

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 50 minutos
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León XIV pide renunciar a la lógica del poder y vivir la caridad con alegría y sencillez.
El Papa León XIV recibe a miembros de la Confederación Nacional de las Misericordias de Italia en el Vaticano y los anima a vivir la fe en la caridad concreta, sirviendo con alegría y sencillez a los más necesitados. (Fotografía: Vatican Media)
El Papa León XIV recibe a miembros de la Confederación Nacional de las Misericordias de Italia en el Vaticano y los anima a vivir la fe en la caridad concreta, sirviendo con alegría y sencillez a los más necesitados. (Fotografía: Vatican Media)

León XIV volvió a tocar una fibra profunda del corazón cristiano. Esta vez no habló de estrategias, ni de estructuras, ni de poder. Habló de algo mucho más radical y exigente: vivir la fe en la caridad, sirviendo con alegría y sencillez.


El mensaje fue pronunciado este 14 de febrero en la Sala Clementina del Vaticano, durante su encuentro con los miembros de la Confederazione Nazionale delle Misericordie d’Italia, una organización nacida en el siglo XIII bajo el impulso de San Pedro de Verona, cuando un grupo de laicos decidió responder a la violencia y división de su tiempo con devoción y servicio.


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El Papa recordó que la fe cristiana no puede reducirse a un espiritualismo desencarnado. “Una auténtica vida de fe —subrayó— desemboca necesariamente en la sensibilidad hacia las necesidades de los demás y en el servicio generoso, sin reservas”. No es una opción secundaria: es la prueba concreta de que el Evangelio ha tocado el corazón.


El Pontífice destacó que las Misericordias supieron encarnar tres dimensiones inseparables: espiritualidad, caridad y atención a los desafíos del presente. Todo comienza en la raíz sacramental —el Bautismo— y se alimenta con la oración, la Eucaristía dominical y la Confesión. Pero esa vida interior debe traducirse en obras visibles: atención a enfermos, ancianos, inmigrantes, pobres, víctimas de guerra y emergencias.









“No se trata solo de hacer por —advirtió—, sino de caminar con”. En esa frase se condensa toda una teología del servicio: no asistencialismo frío, sino cercanía fraterna; no protagonismo humano, sino alabanza a Dios.


El Obispo de Roma fue claro: el cristiano está llamado a servir “con alegría y sencillez, ajeno a toda lógica de poder”. En un mundo marcado por la competencia y la búsqueda de reconocimiento, propone un camino contracultural: el de la humildad que construye esperanza.


El llamado final resonó con fuerza: ser mensajeros de caridad y paz, construir comunidades donde la fe se viva intensamente y la misericordia no sea teoría, sino carne y sangre en medio de la historia.


Porque, como recordó el Santo Padre, la fe auténtica no se grita: se sirve.

“LA FE NO SE GRITA: SE SIRVE”



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