La Catedral Donde un Gallo Vive Hace 700 Años… Porque Dios se Negó a Aceptar una Injusticia
- Canal Vida

- hace 11 horas
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Desde hace más de siete siglos, una catedral guarda un secreto vivo que desconcierta a peregrinos y desafía la lógica. Un milagro, una injusticia y una gallina que cantó después de asada siguen hablando de Dios hoy.

Desde hace siglos, la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, en La Rioja, guarda uno de los misterios más desconcertantes del cristianismo europeo: un gallo y una gallina vivos dentro del templo. No es folklore turístico ni una excentricidad medieval. Es la huella viva de un milagro que todavía hoy incomoda a la lógica.
El influencer español Román Socias volvió a poner el foco en esta historia al recordar que, en pleno Camino Francés del Camino de Santiago, esta catedral del siglo XII alberga literalmente un gallinero en su interior. Y no por casualidad.

La tradición se remonta a la Edad Media. Un matrimonio alemán peregrinaba a Compostela con su hijo, Hugonell, y se alojó en un mesón de la ciudad. Allí, la hija del posadero se enamoró del joven. Pero el amor no fue correspondido. Rechazada y humillada, decidió vengarse: escondió una copa de plata en el equipaje del muchacho y lo acusó de robo.
La justicia fue rápida y brutal. Hugonell fue condenado y colgado en la horca. Al día siguiente, sus padres fueron a recuperar el cuerpo. Pero lo imposible ocurrió: el joven seguía vivo. Según su testimonio, santo Domingo de la Calzada lo había sostenido en la horca y salvado de la muerte.
Desesperados, los padres acudieron al corregidor. Este se burló de ellos y sentenció que Hugonell estaba “tan vivo como el gallo y la gallina asados” que estaba a punto de comer. En ese instante —dice la tradición— las aves resucitaron, recuperaron sus plumas y comenzaron a cantar.
Así nació la frase que atraviesa los siglos: “Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada”.
Desde entonces, la catedral conserva un gallo y una gallina vivos como testimonio permanente del milagro. Hay registros del gallinero desde al menos 1350. Las aves se renuevan cada quince días y, sobre el recinto, aún se exhibe un fragmento de la horca de Hugonell.
Santo Domingo de la Calzada (1019–1109), constructor de puentes, caminos y hospitales para los peregrinos, sigue recordando con este signo incómodo que Dios puede intervenir cuando la injusticia parece definitiva. Y que, a veces, incluso la muerte retrocede… y canta.
La Catedral Donde un Gallo Vive Hace 700 Años… Porque Dios se Negó a Aceptar una Injusticia









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