El Grito de Estambul: León XIV Encendió un Llamado Mundial a Derribar Muros y Convertirnos en Constructores de Paz
- Canal Vida
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León XIV lanzó un mensaje que estremeció al mundo: derribar prejuicios, unir religiones y convertirnos en artesanos de paz. Su homilía en la Arena Volkswagen encendió un llamado urgente a la unidad espiritual y al renacimiento del corazón.

En un Estambul conmocionado, en medio de cánticos, banderas, lágrimas y un silencio reverente que estremeció incluso a los más incrédulos, León XIV lanzó una de las homilías más contundentes de su pontificado. En el gigantesco Volkswagen Arena, convertido por un día en catedral, irrumpió con un mensaje que ya se repite en miles de comunidades: “Queremos caminar juntos… y derribar los muros del prejuicio y la desconfianza”.
No fue un gesto más. Fue una declaración de guerra espiritual contra la división del mundo moderno, en este viaje histórico que lo llevará también a Líbano hasta el 2 de diciembre.
Así comenzó un discurso que quedará grabado en la historia del cristianismo contemporáneo.
UN PAPA QUE INCENSA LA IMAGEN DE MARÍA... Y ENCIENDE LA ESPERANZA
León XIV inició la Misa incensando la imagen de la Virgen María. No era un rito más: era un gesto de refugio, maternidad y protección en un país atravesado por heridas históricas. Y fue ahí donde el Papa marcó el tono de la jornada: “Es tiempo de gracia. Tiempo de Adviento. Tiempo de preparar el corazón para que Cristo vuelva a nacer”.
Recordó el misterio que unió a Nicea hace 1.700 años: Jesús, “engendrado, no creado”, Hijo del Dios vivo. Una declaración explosiva pronunciada en el mismo territorio donde nació uno de los concilios más decisivos de la historia.

EL MONTE QUE LLAMA A TODOS LOS PUEBLOS
Inspirado en el profeta Isaías, el Papa habló del “monte elevado sobre la cima de los montes”, símbolo de una Iglesia que no se encierra, sino que llama, convoca, atrae, ilumina.
Y lanzó una frase que ya es titular mundial: “La alegría del bien es contagiosa”.
Lo ejemplificó con los santos que se encontraron porque alguien les habló de Cristo: Andrés llevó a Pedro; Juan el Bautista llevó a Juan; Ambrosio llevó a Agustín…Y hoy, dijo, ese mismo fuego debe encendernos.
“¡VÍSTANSE CON LA ARMADURA DE LA LUZ!”
Con la fuerza de un profeta, León XIV ordenó espiritualmente al mundo: “Desechen las obras de las tinieblas. Vístanse con la armadura de la luz”.
Un llamado a dejar la mediocridad, la tibieza, la doble vida, y a caminar con coherencia: oración, sacramentos, caridad.
“El Señor viene cada día —exclamó—. ¡Estemos preparados!”.

EL PUENTE QUE UNE CONTINENTES... Y RELIGIONES
El Papa tomó el símbolo de Estambul, una ciudad partida por el agua y unida por puentes, para explicar la misión de todo cristiano.
Tres puentes cruzan el Bósforo. Y Obispo de Roma los transformó en tres niveles de unidad:
Dentro de la Iglesia —latinos, armenios, caldeos y siríacos.
Con otros cristianos —el ecumenismo que él llama “una urgencia del Espíritu”.
Con otras religiones —un camino marcado por el respeto y la renuncia absoluta al uso de Dios para justificar violencia.
Su frase más fuerte resonó como trueno: “El mundo está sediento de paz. Queremos caminar juntos para convertirnos en artífices de la paz”.
EL PAPA CERRÓ CON UN MENSAJE QUE QUEBRÓ CORAZONES
Antes de concluir, se dirigió a todos, creyentes y no creyentes: “Que nuestros pasos se muevan como sobre un puente que une la tierra con el cielo… y que un día podamos encontrarnos todos en la casa del Padre”.
Estambul escuchó. El mundo tomó nota. La historia acaba de cambiar de rumbo.





