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Dios se Hizo Carne… y Eso Te Obliga: La Advertencia del Papa León XIV que Sacude la Navidad

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 4 ene
  • 2 Min. de lectura
La Encarnación no fue un gesto simbólico. Fue una decisión que compromete. En su Ángelus, el Papa advirtió que creer en un Dios hecho carne exige una fe viva, encarnada y concreta. Y no todos están dispuestos a aceptarlo.
León XIV Encarnación
El Papa León XIV en el Ángelus indicó que Dios al Encarnarse nos compromete a vivir una fe encendida. (Fotografía: Vatican Media)

La plaza de San Pedro escuchó este domingo una afirmación que sacude cualquier fe cómoda: la Encarnación de Dios no es un recuerdo piadoso, sino una llamada urgente a una fe viva y comprometida. Así lo afirmó León XIV durante el Ángelus del II Domingo del Tiempo de Navidad, cuando el Jubileo de la Esperanza se acerca a su cierre definitivo.


“No estamos solos en la travesía de la vida”. Con esa certeza, el Pontífice volvió al corazón del cristianismo: “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. No se trata —advirtió— de una idea abstracta ni de una doctrina elevada, sino de una decisión radical de Dios: hacerse uno de nosotros, caminar nuestra fragilidad y quedarse para siempre como el Dios-con-nosotros.









Pero esa cercanía divina no es pasiva. El Santo Padre fue claro: la Encarnación exige un doble compromiso. Primero, hacia Dios. Creer en Jesús no es hablar de un Dios lejano que habita un cielo perfecto, sino reconocerlo en la carne de Cristo, en lo cotidiano, en la historia concreta. Toda espiritualidad que se aleja de la realidad humana, dijo el Papa, corre el riesgo de traicionar el Evangelio.


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El segundo compromiso es aún más incómodo: el compromiso con el ser humano. Si Dios asumió la carne, cada persona refleja algo de su luz. No hay fe auténtica sin el cuidado de la dignidad humana. No hay culto verdadero sin justicia. No hay oración sincera sin solidaridad. “Dios se hizo carne —remarcó—, por eso no existe amor a Dios sin amor a la carne herida del prójimo”.


En un mundo tentado por la indiferencia, el mensaje fue contundente: la Navidad no termina en el pesebre. Continúa en cada gesto de fraternidad, en la defensa de los débiles, en la búsqueda de la paz y en una fe que se compromete. La Encarnación, recordó el Papa, no pide admiradores… pide discípulos.

Dios se Hizo Carne… y Eso Te Obliga: La Advertencia del Papa León XIV que Sacude la Navidad


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