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“Borrar el Año Maldito”: El Llamado de León XIV Que Sacudió a Estambul y Puso en Jaque Mil Años de División

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 7 minutos
  • 3 Min. de lectura
León XIV lanzó un llamado explosivo: “Borremos el año 1054”. Frente a ortodoxos y católicos, pidió unidad, paz y un nuevo comienzo en pleno Adviento. Su mensaje reavivó un sueño milenario: que los cristianos vuelvan a ser uno solo.
León XIV Patriarca
Ante las reliquias sagradas, dos Iglesias se arrodillan como una sola: el Papa León XIV y el Patriarca veneran juntos los símbolos de la fe que compartieron durante el primer milenio. Un gesto que busca sanar la fractura del año 1054. (Fotografía: Vatican Media)

En la catedral Patriarcal de San Jorge, rodeado por el incienso oriental y la sombra de un cisma que lleva casi un milenio, León XIV pronunció una de las frases más audaces de su pontificado: “No podemos dejar de considerarnos hermanos”. Su mensaje, lanzado en el primer domingo de Adviento, hizo temblar las piedras más antiguas de Estambul.







LA HOMILÍA QUE ENCENDIÓ EL ADVIENTO

El Santo Padre cerró hoy su histórica peregrinación a Turquía —la tierra donde se celebró el primer Concilio de la Iglesia— con una imagen imposible de ignorar: un Papa católico rezando dentro del corazón del Patriarcado ortodoxo, en la Divina Liturgia presidida por el Patriarca Ecuménico.


Allí, sin rodeos ni lenguaje diplomático, pidió algo que muchos creían impensado:

“Borrar de nuestra memoria el veneno del pasado y caminar como hermanos hacia la plena unidad”.


La frase cayó como un trueno. Porque no era una homilía más. Era un golpe directo al año 1054, la fecha maldita en la que católicos y ortodoxos se excomulgaron mutuamente, desgarrando el Cuerpo de Cristo en dos.


“Hace 60 años —recordó— Pablo VI y Atenágoras se abrazaron y borraron esas excomuniones. Pero hoy debemos avanzar más. Mucho más. La división no puede tener la última palabra”.

Casa Betania
EL PAPA QUE QUIERE REPARAR UN MILENIO ROTO

En una ciudad marcado por guerras, tensiones y fantasmas religiosos, el sucesor de Pedro aseguró que la unidad entre católicos y ortodoxos no es una opción, sino la prioridad de la Iglesia. “Mi misión como Obispo de Roma —dijo— es custodiar la comunión. No para dominar, sino para servir”.


Y el gesto fue histórico: un Papa reafirmando, delante del mundo ortodoxo, que su ministerio existe para unir, no para imponerse. Un mensaje que resonó como una revolución silenciosa… o un terremoto espiritual.

Pedro Kriskovich
TRES DESAFÍOS QUE PODRÍAN HACER O DESHACER EL FUTURO

Antes de abandonar Turquía rumbo al Líbano, enumeró los tres desafíos que católicos y ortodoxos deben enfrentar juntos si quieren sobrevivir en un mundo desgarrado:


1️⃣ La Paz: “El mundo arde… y ustedes deben apagar el fuego”

Con guerras abiertas en todos los continentes, fue categórico: “La paz no es estrategia. Es oración, penitencia, contemplación. Sin Dios, no hay paz verdadera”.


Y llamó a ambos pueblos cristianos a ser “constructores de puentes” en un planeta que parece obsesionado con los muros.


2️⃣ La Crisis Ecológica: “La creación está gimiendo… y los cristianos no pueden callar”

Recordó que tanto católicos como ortodoxos tienen una tradición espiritual que defiende la creación. El mensaje fue duro: “O cambiamos de rumbo, o destruiremos el regalo de Dios”.


Pidió una conversión ecológica que no sea moda, sino penitencia.


3️⃣ Las Nuevas Tecnologías: “El poder del futuro no puede quedar en manos de unos pocos”

Alertó sobre un mundo donde la inteligencia artificial, los algoritmos y la concentración tecnológica podrían convertirse en nuevos ídolos. “Católicos y ortodoxos deben defender un uso responsable y accesible para todos”, reclamó.


Papa León XIV Patriarca
El abrazo que desafía siglos: el Papa León XIV y el Patriarca se toman de las manos en un gesto profético. En Turquía, la Iglesia Católica y la Ortodoxa sellaron la voluntad de caminar juntas para construir la paz en tiempos de oscuridad. (Fotografía: Vatican Media)

UN ADVIENTO DIFERENTE: DONDE DOS IGLESIAS VUELVEN A MOVERSE

León XIV cerró su discurso con una imagen fuerte: “Que nuestros pasos sean un puente entre la tierra y el cielo”.


Estambul lo vio partir, pero su llamado quedó flotando en el aire: un desafío gigantesco, quizá el más audaz del siglo XXI…


¿Es posible que dos Iglesias separadas por mil años vuelvan a ser una? León XIV cree que sí. Y hoy, ante los ojos del mundo, encendió la chispa.




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