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  • Foto del escritorCanal Vida

Ayudemos al Papa Francisco

La Jornada Mundial de la Caridad del Papa es la tradicional colecta anual vaticana; este año se hace el domingo 26 de junio. Las donaciones se destinan a obras de caridad en todo el mundo.
 

En la Jornada de la Caridad del Papa —Óbolo de san Pedro— cada católico es invitado a colaborar con las obras de ayuda del Santo Padre a favor de los más pobres, en esta oportunidad se realizará en las misas del domingo 26 de junio. En el Paraguay la ofrenda se puede depositar en la parroquia, Universidad Católica, y se canaliza a través de la Conferencia Episcopal.



AYUDA A AYUDAR


La Santa Sede tiene una web destinada al Óbolo de San Pedro (obolodisanpietro.va) que ofrece la posibilidad de contactar directamente a la Oficina oficial para dicha colecta, además de poder realizar el donativo a través de tarjeta de crédito.


Según los últimos datos, el año pasado la recaudación estuvo en los 50 millones de dólares que fueron destinados a distintas obras de ayuda humanitaria en el mundo.


La mayor parte de las donaciones (65%) proceden de las diócesis y otro 10% aproximadamente de fundaciones, así como sumas más pequeñas recibidas de donantes privados e institutos religiosos.


Desde el punto de vista geográfico, los mayores contribuyentes fueron los Estados Unidos (29,3%), Italia (11,3%), Alemania (5,2%), Corea (3,2%) y Francia (2,7%).


Entre los destinatarios de la colecta, África fue la principal beneficiaria (41,8%), seguida de América (23,5), Asia (8,2) y Europa (1). Destacan tres ámbitos de intervención: los proyectos sociales (construcción de escuelas, proyectos de protección de la dignidad humana), el apoyo a la presencia evangelizadora de las iglesias con dificultades (por ejemplo, la construcción de dormitorios en Sudán del Sur e Indonesia), y la expansión y mantenimiento de la presencia evangelizadora (construcción de nuevas iglesias).



BENEFICIARIOS

Entre las obras realizadas gracias al Óbolo de san Pedro, se encuentran la ciudad de los muchachos “Nazareth” en Mbare (Ruanda), el hospital San Vicente de Paola en Sarajevo, la aldea para huérfanos del SIDA en Kenia, el hospital “Redemptoris Mater” en Armenia, las actividades de la Fundación “Populorum progressio” para los campesinos y los indígenas de Latinoamérica y de la fundación Juan Pablo II para el Sahel. Podemos recordar también las ayudas a víctimas de guerras y catástrofes naturales, refugiados y emigrantes.



HISTORIA DE LA CARIDAD

Los primeros en realizar las donaciones fueron los ingleses. Posteriormente éstas se extendieron a toda Europa, y hoy en día están reguladas y legitimadas en todo el mundo.


El Óbolo de san Pedro es una ayuda económica que los fieles ofrecen al Santo Padre como expresión de apoyo a la solicitud del Sucesor de Pedro en las múltiples necesidades de la Iglesia Universal y las obras de caridad hacia los más necesitados.


Históricamente ya desde los Hechos de los Apóstoles existe esta contribución y participación de los fieles en las necesidades de los evangelizadores, quienes a su vez hacían obras de caridad.




INICIO DE LA COLECTA

La colecta del Óbolo se originó en Inglaterra en el siglo VIII como un impuesto de un centavo sobre los propietarios de tierra de cierto valor. Era conocido en el mundo anglosajón con el nombre de Romfeoh.


Según una tradición, el Óbolo de san Pedro lo recogió por primera vez el rey Offa de Mercia, quien confirmó el regalo a los legados papales en el Sínodo de Chelsea, Inglaterra (787).


Otra tradición cuenta que se originó con el rey Alfredo el Grande de Wessex, quien impuso el impuesto en todo el imperio inglés en el 889. Se extendió también a otras partes.



RESURGIMIENTO

El Óbolo fue decayendo hasta ser abolido por el rey Enrique VIII en el 1534, en Inglaterra. La colecta comenzó de nuevo en el siglo XIX para ayudar al papa Pío IX que se encontraba exiliado en Gaeta desde el 1848.


Al perder la Iglesia los Estados papales en el año 1870, el óbolo de san Pedro se convirtió en una de las fuentes más importantes de ingreso de la Santa Sede. Esta contribución al Papa se fue extendiendo después con fuerza a toda Europa.


Así nació el Denarius Sancti Petri (Limosna a san Pedro); luego, el papa Pío IX (hoy beato) estableció y reguló mediante una encíclica (Spes Venerabilis), el 5 de agosto de 1871, y le dio forma, estructura y organización a esta colecta para las necesidades y la caridad del Papa. En la actualidad la colecta se hace en todo el mundo como petición anual de los obispos.

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