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  • Foto del escritorCanal Vida

Virgen de las tempestades

Nuestra Señora de los Ángeles resiste a las inundaciones y terremotos en México. El templo está en restauración, mientras que la imagen de la Madre es lo único que se mantiene intacto.
 

A lo largo de la historia universal el agua, partiendo del gran diluvio, arrasó con personas, animales, viviendas, pero en una oportunidad, a fines del siglo XVI en México, trajo consigo la imagen de una Virgen.


El lienzo recogido por un cacique en 1580 se perdió, aunque se conserva una copia en la pared de un templo que sufrió inundaciones y terremotos sin que la pintura sucumba. El último sismo que sacudió su estructura junto al corazón de los mexicanos ocurrió en septiembre de 2017 dejando al menos 360 muertos y el santuario Nuestra Señora de los Ángeles parcialmente destruido.


A semanas del quinto aniversario de la catástrofe, arrancó la segunda fase de restauración del templo tras una primera etapa que abarcó de septiembre 2019 a diciembre de 2020.


Nuestra Señora de los Ángeles, intacta a pesar de las catástrofes.


MISA AL AIRE LIBRE

La Eucaristía dominical en el santuario Virgen de los Ángeles siempre es una fiesta, y no importan las estructuras: actualmente ciento de fieles se congregan a las 10 para participar de la ceremonia en un templo improvisado en medio de la calle en el barrio de Guerrero, ya que el edificio se encuentra en reparación.


Lo único que se conservó intacto, luego de la catástrofe, fue el espacio que rodea a la Madre, pero las otras paredes muestran grietas profundas, con columnas inclinadas, parte de la cúpula colapsada.


Detrás del espacio en el que hubo un altar y hoy abre camino a los andamios, Nuestra Señora de los Ángeles está de pie cubierta por un manto azul, las palmas unidas frente al pecho y una expresión apacible.



 
 


MADRE MILAGROSA

María del Carmen Castro, coordinadora de Conservación del Patrimonio Cultural, explicó en un video del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que la parroquia es especial para el pueblo mexicano porque la virgen se considera milagrosa y su santuario es el segundo en importancia después de la basílica de Guadalupe.


El padre José Berruecos, quien hace 100 años publicó un libro sobre el templo, la respalda: “En medio de las inundaciones, con todos sus pormenores, con todos los males que causaron, sobre ese fondo de oscuridad y desolación aparece en plena luz la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles como el arco-iris en medio de la tempestad”.




RECONSTRUCCIÓN

La Virgen espera, probablemente en el mismo lugar en el que el cacique Izayoque le construyó su primera capilla a finales del siglo XVI y se edificó el santuario actual 200 años después.


Su destino está atado a su templo porque fue pintada sobre una pared de adobe cuya fragilidad le impide moverse.


La segunda etapa de restauración concluirá en diciembre de este año y se enfocará en el mantenimiento del “camarín”, un espacio que se ubica a espaldas del altar mayor. El objetivo es evitar filtraciones de agua y desprendimientos de aplanados para frenar el deterioro de la estructura.


Mientras eso ocurre, la virgen aguardará dentro de su “encofrado”, un sistema de protección que el INAH montó sobre la pared de adobe que la mantiene atada a su templo para protegerla de otro sismo o cualquier amenaza que pudiera maltratarla. Ahí, cubierta por un cristal y tapas de madera que se abren y cierran como un libro, sólo recibe a un puñado de afortunados que pueden mirarla de cerca si el sacerdote lo permite y al resto los escucha a la distancia.

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