“USTEDES SON LA ESPERANZA DEL MUNDO”: EL PODEROSO MENSAJE DEL PAPA LEÓN XIV PARA LA JMJ 2025
- Canal Vida

- 7 oct
- 3 Min. de lectura
El Pontífice convoca a los jóvenes del planeta a redescubrir la amistad con Cristo como fuente de fraternidad, paz y revolución interior.

En un mensaje que ya conmueve al mundo, León XIV lanzó su esperada carta a los jóvenes para la Jornada Mundial de la Juventud 2025, que se celebrará en Roma el 23 de noviembre bajo el lema “Ustedes también dan testimonio, porque están conmigo” (Jn 15,27).
Desde el corazón del Vaticano, encendió una llama espiritual: “El testimonio cristiano nace de la amistad con el Señor”, escribió con la firmeza de quien sabe que las grandes transformaciones no comienzan en las calles, sino en el alma.
“Gracias —abre su carta— por haber llenado de esperanza el Jubileo pasado. Ahora comienza un nuevo camino, uno que nos prepara para Seúl 2027: el camino de la amistad con Jesús”.
EL GRITO DE UNA GENERACIÓN QUE QUIERE SENTIDO
El Papa no habló a los jóvenes como a militantes ni como a seguidores: les habló como a amigos. “Cristo no nos quiere como siervos ni como activistas de un partido. Nos llama a estar con Él como amigos”, indicó.
Y de esa amistad, explica, nace el verdadero testimonio, el que no se impone, sino que contagia: “No se trata de propaganda ideológica, sino de transformación interior y sensibilidad social. Una vida renovada que ilumina sin gritar”.
León XIV recordó ejemplos del Evangelio —Juan, el discípulo amado; Juan el Bautista, el testigo de la Luz— para mostrar que cada amistad con Jesús se convierte en una historia de amor que cambia otras vidas.

DE LA AMISTAD A LA REVOLUCIÓN DEL CORAZÓN
El mensaje del Papa tiene el pulso de una época herida por la soledad, el ruido digital y la desconfianza. Frente a ese vacío, León XIV invita a una revolución silenciosa: la de la cercanía, la compasión y la ternura. “Un joven que ha encontrado a Cristo lleva consigo el calor y el sabor de la fraternidad”, escribió, al tiempo que señaló: “Quien se encuentra con Él siente una dimensión nueva: la de la paz que no viene del mundo, sino del Espíritu”.
Para el Papa, la amistad con Cristo es la semilla de toda paz duradera. No se trata solo de fe personal, sino de compromiso social: una fraternidad que “rompe la indiferencia, vence la pereza espiritual y derriba los muros del aislamiento”.
UN LLAMADO A LOS VALIENTES
León XIV no esquivó las dificultades del presente: el dolor de las guerras, las divisiones, la desesperanza. Pero en medio de ellas, su voz se alzó con ternura y fuerza: “Ustedes, jóvenes, son los peregrinos de la esperanza. No teman caminar contra la corriente. Como los santos, están llamados a perseverar con alegría, incluso cuando el mundo los invite a rendirse”.
En un mundo que celebra la indiferencia, el Papa propuso volver a mirar a Jesús, al Cristo que desde la cruz confió a María como madre universal.“Ese último gesto de amor —dijo— es el punto de partida de toda fraternidad cristiana. En María, todos somos hijos. En Jesús, todos somos hermanos”.
UN MENSAJE PARA UNA GENERACIÓN QUE TODAVÍA CREE
Con su estilo directo y luminoso, León XIV no ofreció una consigna política ni un discurso moralista: ofreció una amistad que no envejece, que no exige credenciales, que sigue viva después de dos mil años. “Fijen la mirada en Cristo, Él no les quitará nada, pero les dará todo”, subrayó.
Así, el Santo Padre sembró en los jóvenes del mundo una certeza que atraviesa fronteras y lenguas: que el futuro no será de quienes griten más fuerte, sino de quienes amen más profundamente.
Y que la verdadera revolución —como en tiempos de Francisco de Asís— comienza cuando un corazón se atreve a decir: “Señor, quiero ser tu amigo”.









Comentarios