Ser ProVida Hoy: El Nuevo "Peligro" para la Sociedad del Espectáculo
- Canal Vida

- 2 oct
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La cultura del espectáculo mostró su rostro más oscuro: Bernarda Brunović, la cantante que conmovió en La Voz, fue cancelada por defender la vida. ¿Cómo puede convertirse en un “peligro” quien reza y canta al Dios de la esperanza?

El caso de Bernarda Brunović, la talentosa cantante croata-suiza que brilló en La Voz Alemania, expone una verdad incómoda: en la cultura actual, defender la vida puede costarte no solo contratos, sino también la libertad de expresarte.
LA ARTISTA QUE EMOCIONÓ Y FUE SILENCIADA
Bernarda, ciega de nacimiento y con una voz capaz de estremecer a millones, había conquistado al jurado con su interpretación de Fighter de Christina Aguilera. Todos giraron sus sillas: talento innegable, carisma desbordante, un futuro brillante. Sin embargo, su “pecado” no estuvo en lo vocal, sino en lo moral: en 2023 participó de la Caminata por la Vida en Zúrich.
Ese simple gesto de fe y convicción bastó para que, meses después, el festival M4Music cancelara su actuación. La artista lo describió con crudeza: “Me han cancelado, tratado como un peligro para la sociedad, como si amar la vida fuera un crimen”.

LA ORACIÓN QUE SOSTIENE SU VIDA
La artista no esconde su fe. En distintas entrevistas aseguró que “la oración y hablar con Dios siempre me ayudaron a superar los momentos difíciles. Él es mi fuente de fortaleza”.
Su testimonio conmueve aún más cuando confiesa que reza incluso para aceptar su ceguera, sabiendo que, en la resurrección, no habrá enfermedad ni dolor.
EL ESCÁNDALO DE AMAR LA VIDA
¿Qué clase de sociedad ve como amenaza a quien proclama que cada vida vale? Mientras el narcotráfico, la trata y la violencia hacen estragos, parece que el verdadero enemigo —para ciertos escenarios— es quien se atreve a decir “sí a la vida”.
Bernarda hoy es un símbolo incómodo: demuestra que ser provida implica pagar un precio alto en la cultura del espectáculo, pero también que hay verdades que ningún algoritmo ni festival podrá silenciar. Porque lo que se intenta callar en los escenarios, retumba aún más fuerte en las conciencias.
La pregunta queda abierta: ¿es peligroso amar la vida… o es peligroso para el poder que todavía haya quienes se animen a defenderla?









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