Sellan el ataúd del Papa: Lágrimas, silencio y un acto para la eternidad
- Canal Vida

- 25 abr
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En una ceremonia íntima y conmovedora, la Iglesia selló el féretro del Papa Francisco. Monedas, un documento secreto y un velo blanco cubren al Pontífice que cambió la historia. La vigilia continúa hasta su funeral en San Pedro.

El último sello a una vida de entrega. Este viernes 25 de abril, a las 20 (hora de Roma), el Vaticano vivió uno de los rituales más solemnes y emocionantes que contempla el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis: el rito de clausura del féretro del Papa Francisco, llevado a cabo en el Altar de la Confesión de la basílica de San Pedro.

Presidido por el cardenal camarlengo Kevin Farrell y acompañado por el maestro de las Celebraciones Litúrgicas, monseñor Diego Ravelli, el acto comenzó en un clima de recogimiento absoluto.

El momento central fue la lectura del “Rogito”, un documento en latín que condensa la vida, misión y legado del Pontífice argentino. Ese texto, que destaca su “valentía evangélica, su opción por los últimos y su fidelidad al Evangelio”, fue sellado en un tubo metálico con el emblema papal y depositado junto al cuerpo del Santo Padre.

Pero no fue lo único. En el ataúd también se introdujo una bolsa con monedas de oro, plata y bronce, acuñadas durante su pontificado, símbolo del tiempo que Dios le concedió para guiar a su Iglesia.

A las 20.47, el momento más conmovedor: el rostro de Francisco fue cubierto con un velo blanco de seda, símbolo de pureza y de entrega total. Luego, se cerró el féretro de madera, sobre el cual se colocaron una cruz, su escudo papal y una placa con su nombre: Franciscus, la duración de su vida terrena y su pontificado.

En un gesto profundo, también participaron familiares de Jorge Bergoglio, presentes entre cardenales y dignatarios. La Basílica quedó en silencio. Desde ese instante, comenzó la vigilia que continuará toda la noche, hasta los preparativos del funeral de este sábado a las 10 de Roma.

Francisco, el Papa del pueblo, descansa en silencio. Pero su eco seguirá resonando por generaciones.









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