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San Genaro, postulado para patrimonio de la humanidad por la UNESCO

El milagro de la licuefacción de la sangre del santo napolitano pretenden que sea declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
 

San Genaro y el milagro de la licuación de la sangre, desde 2018 forma parte del patrimonio inmaterial de Campania (Italia), pero ahora fue propuesto para que sea declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, que es competencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).


El Comité Promotor de la candidatura de san Genaro este mes hizo público que remitió ya el dossier a la Comisión Nacional Italiana para la UNESCO.


No sería el primer patrimonio UNESCO asociado a san Genaro, ya que lo son la Curia Diocesana y la alcaldía de Nápoles como también la región de Campania, la Universidad Federico II y la Diputación de San Genero. Asimismo, unos años atrás los pizzeros napolitanos fuero considerados patrimonio de la humanidad.


El cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo emérito de Nápoles, apoya esta iniciativa del patrono de la ciudad que vio en su esplendor en los ’80 a Diego Armando Maradona.



EL FENÓMENO

San Genaro nació en Nápoles en la segunda mitad del siglo tercero en una familia noble. A inicios del siglo IV, era obispo de Benevento, cuando fue promulgado el edicto de Diocleciano de persecución contra los cristianos.


Genaro junto con algunos compañeros fue hecho prisionero y arrojado a los leones en el anfiteatro de la actual Pozzuoli, localidad cercana a Nápoles. La leyenda dice que no lo atacaron, se volvieron mansos corderos.


Finalmente el santo fue decapitado probablemente el 19 de septiembre del año 305, y la sangre del mártir fue recogida en una ampolla por una devota mujer.


Unos años después del edicto de Constantino, el obispo de Nápoles transportó en procesión las reliquias del santo y en aquella ocasión se produjo por primera vez el prodigio de la licuefacción de la sangre del santo, un fenómeno inexplicable.


Se trata de un hecho extraordinario que también se produjo ante pontífices: en 1848 delante del Papa Pío IX; el milagro, en cambio, no sucedió durante las visitas de Juan Pablo II en 1979, ni de Benedicto XVI en 2007, pero si con Francisco en marzo de 2015.


Tres veces por año, el relicario con la sangre del santo es sacudido ante los fieles: con ese movimiento debería pasar de estado sólido a líquido.


La no licuación de la sangre del mártir es vista en Nápoles como un mal presagio para la ciudad y para el mundo.

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