Roma desbordó de fe: más de 33 millones de peregrinos marcaron el Jubileo de la Esperanza
- Canal Vida

- 6 ene
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Roma fue el corazón espiritual del mundo. Más de 33 millones de personas cruzaron sus puertas buscando perdón, sentido y esperanza. El Jubileo terminó, pero dejó una huella imborrable: la fe sigue movilizando multitudes cuando el alma tiene sed.

Roma no fue solo una ciudad durante 2025: fue un latido. En el cierre del Jubileo de la Esperanza, la cifra impacta y conmueve incluso a los más escépticos: 33.475.369 peregrinos de 185 países cruzaron las puertas de la Ciudad Eterna buscando algo que el mundo ya no sabe ofrecer con facilidad: sentido, perdón y esperanza. El Papa León XIV clausurará oficialmente este Año Santo este 6 de enero, cerrando la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, pero lo vivido no se cierra con un gesto litúrgico.
El Jubileo superó todas las previsiones. La Universidad de Roma Tre había estimado “apenas” 31 millones de fieles. La realidad desbordó cálculos y protocolos. El mundo entero vino a Roma, especialmente Europa, que aportó el 62% de los peregrinos, con Italia a la cabeza. Pero también llegaron multitudes desde Estados Unidos, España, Brasil, Polonia y Alemania. Una Iglesia verdaderamente universal, caminando.

Sin embargo, el impacto del Jubileo no se mide solo en números. Así lo subrayó monseñor Rino Fisichella, responsable de la organización: lo esencial fue la renovación interior. Las confesiones se multiplicaron, las basílicas y santuarios vivieron escenas inéditas y la indulgencia jubilar alcanzó a millones. Fue, en sus palabras, “un pueblo en camino, sediento de oración y conversión”.
Detrás de esa marea humana hubo también un milagro silencioso: 7.000 voluntarios, fuerzas de seguridad, sanitarios y autoridades civiles trabajando bajo el llamado “método Jubileo”, una coordinación inédita al servicio de la espiritualidad. Roma no colapsó: se transformó.
Este Jubileo, iniciado por Francisco y concluido por León XIV, quedará como un signo de época. El Jubileo terminó, pero la esperanza —como quedó claro— no se fue.
Roma desbordó de fe: más de 33 millones de peregrinos marcaron el Jubileo de la Esperanza









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