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¿PUEDE UN CRISTIANO TENER MIEDO?

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 5 horas
  • 3 Min. de lectura
Lo que dice la Biblia… y lo que casi nadie te explica.
En medio de la tormenta y el relámpago, un hombre aprieta su rosario frente al mar embravecido: la fe como única certeza cuando el miedo golpea más fuerte.
En medio de la tormenta y el relámpago, un hombre aprieta su rosario frente al mar embravecido: la fe como única certeza cuando el miedo golpea más fuerte.

El miedo está en todas partes. Miedo a perder el trabajo. Miedo a que la economía se derrumbe. Miedo a una enfermedad inesperada. Miedo al futuro espiritual de nuestros hijos. Miedo a no estar a la altura.


Pero entonces surge la pregunta incómoda: Si soy cristiano… ¿debería tener miedo?

Durante años se repitió una frase mal entendida: “El cristiano no debe tener miedo”. Y cuando el miedo aparece, muchos creyentes sienten culpa. Como si experimentar ansiedad fuera señal de poca fe.


Sin embargo, la Biblia cuenta otra historia.









EL MIEDO TAMBIÉN ESTUVO EN LOS GRANDES

En el Evangelio, Jesús dice: “No tengan miedo” (Mt 14,27). Pero esa frase no es un reproche frío. Es una invitación amorosa. Los discípulos tenían miedo en la tormenta. Pedro tuvo miedo al caminar sobre el agua. Y hasta Jesús, en Getsemaní, experimentó angustia profunda.


El miedo no es pecado. Lo que puede convertirse en problema es dejar que el miedo gobierne nuestras decisiones.


El salmo 23 no dice: “No pasarás por valles oscuros”. Dice: “Aunque camine por valle de sombra de muerte, no temeré, porque Tú estás conmigo”.


La fe no elimina la tormenta. La fe cambia quién sostiene el timón.


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ANSIEDAD MODERNA: EL ENEMIGO INVISIBLE

Hoy el miedo no siempre viene en forma de persecución o guerra. Viene en forma de inflación, de noticias alarmantes, de incertidumbre laboral, de presión social.


San Juan Pablo II gritó al mundo: “¡No tengan miedo!”. Pero no lo dijo desde la comodidad. Lo dijo en medio de un mundo fracturado por ideologías y amenazas nucleares.


Santa Teresa de Jesús escribió: “Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda”.


No decía que no existieran problemas. Decía que el miedo no tiene la última palabra.









EL MIEDO PUEDE SER UNA PUERTA

El Catecismo no condena la emoción del miedo. La reconoce como parte de la condición humana. Lo que el Evangelio propone es algo más profundo: transformar el miedo en confianza.


San Padre Pío repetía: “Reza, espera y no te preocupes”.


No es una frase ingenua. Es una estrategia espiritual concreta. Cuando el miedo golpea, el cristiano tiene tres caminos prácticos:

1️⃣ Nombrarlo: No negar lo que siente.

2️⃣ Presentarlo a Dios: En oración concreta, con palabras reales.

3️⃣ Actuar con prudencia, no con pánico: El miedo paraliza. La fe ordena.


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LO QUE NADIE TE EXPLICA

Muchos creen que tener miedo significa falta de fe. En realidad, el miedo puede ser el lugar exacto donde la fe crece.


Porque la fe no es ausencia de temor. Es decisión de confiar aun cuando el temor está presente.


Un cristiano puede tener miedo. Lo que no puede hacer es quedarse solo con él.

Jesús no prometió ausencia de tribulación. Prometió presencia: “Yo estaré con ustedes todos los días”.


En tiempos de incertidumbre económica, de crisis familiar, de angustia interior, la pregunta no es si sentirás miedo. La pregunta es: ¿A quién vas a mirar cuando el miedo llegue?


Tal vez hoy tu fe no consista en sentir paz absoluta. Tal vez consista en dar un paso pequeño… aun temblando. Y eso —aunque nadie lo diga— también es santidad.

¿PUEDE UN CRISTIANO TENER MIEDO?

¿PUEDE UN CRISTIANO TENER MIEDO?


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