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LA CULTURA DEL “NO SOY SUFICIENTE”… Y POR QUÉ ESTÁ APAGANDO TU FE

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • hace 6 horas
  • 2 Min. de lectura
Vivimos bajo una presión silenciosa: ser mejores, más productivos, más santos. Pero esa cultura del “no soy suficiente” está apagando la fe de muchos jóvenes. ¿Y si el problema no es tu falta de esfuerzo, sino una idea equivocada de Dios?
Una pareja reza en silencio dentro de una iglesia, reflejando el desgaste interior que puede provocar la comparación constante, la competencia y las heridas invisibles que amenazan los vínculos más profundos cuando falta el amor verdadero.
Una pareja reza en silencio dentro de una iglesia, reflejando el desgaste interior que puede provocar la comparación constante, la competencia y las heridas invisibles que amenazan los vínculos más profundos cuando falta el amor verdadero.

No es pereza. No es falta de talento. No es falta de fe.


Es algo más profundo.


Es esa voz que te repite en silencio: “Deberías hacer más”. “Deberías ser mejor”. “No estás a la altura”.


Vivimos en la cultura del rendimiento. Si no produces, no vales. Si no destacas, no existes. Si no progresas, fracasas.


Y esa mentalidad se metió incluso en la vida espiritual.


casa betania

CUANDO LA FE SE CONVIERTE EN UNA COMPETENCIA INTERIOR

Muchos jóvenes hoy no abandonan la fe por rebeldía. La abandonan por agotamiento.


Porque sienten que nunca rezan lo suficiente. Nunca son lo suficientemente santos. Nunca son lo suficientemente coherentes.


Y la fe, en lugar de ser descanso, se vuelve presión.


Pero el Evangelio no es un manual de autoexigencia. Es una invitación al encuentro.









EL PELIGRO DE MEDIR TU VALOR POR TU RENDIMIENTO

Psicológicamente, la autoexigencia extrema genera ansiedad y bloqueo.

Espiritualmente, genera culpa permanente.


Cuando creemos que Dios nos ama en función de lo que hacemos, entramos en un círculo peligroso: Más esfuerzo → más culpa → más frustración → más distancia.


Pero el amor de Dios no funciona por mérito.


No es salario. Es regalo.


Pedro Kriskovich

EL DESCUBRIMIENTO QUE LIBERA

La espiritualidad cristiana siempre insistió en algo revolucionario: Tu valor no depende de tu desempeño.


No eres amado por lo que produces. Eres amado porque existes.


La fe auténtica no nace del “tengo que”. Nace del “soy amado”.


Y cuando eso se comprende, la presión baja. La culpa se disuelve. Y la relación con Dios se vuelve real.



SER FIEL, NO PERFECTO

No se trata de hacer todo. Se trata de hacer lo que te toca, con verdad.

No se trata de impresionar. Se trata de permanecer.


En un mundo obsesionado con el rendimiento, la verdadera rebeldía espiritual es descansar en Dios.


Y tal vez el problema no sea que no seas suficiente. Tal vez el problema es que te enseñaron a medir tu vida con reglas equivocadas.


Y eso, hoy, está apagando más vocaciones y más corazones que cualquier persecución externa.


Porque nadie puede sostener una vida espiritual basada en el miedo. Pero todos pueden sostener una vida basada en el amor.

LA CULTURA DEL “NO SOY SUFICIENTE”… Y POR QUÉ ESTÁ APAGANDO TU FE

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