“NO SE DECRETA, SE CONFÍA”: POR QUÉ UN CATÓLICO NO PUEDE “MANIFESTAR” NI “DECLARAR”
- Canal Vida
- hace 35 minutos
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Decir “yo decreto” parece inofensivo… pero no lo es. Un sacerdote advierte por qué esta práctica no es cristiana y qué enseña realmente Jesús sobre pedir, confiar y dejar la vida en manos de Dios.

En tiempos donde las redes sociales repiten frases como “yo decreto”, “yo manifiesto”, “yo atraigo”, un sacerdote alzó la voz y lanzó una advertencia que incomodó a muchos… pero que sacude conciencias.
El padre Melson Correa, desde su cuenta de Instagram @catequizate_26, fue claro y directo: un católico no puede decretar ni manifestar, porque esa práctica no pertenece a la fe cristiana, sino a una espiritualidad centrada en el ego.

“Cuando una persona dice ‘yo decreto’, actúa como si supiera mejor que Dios lo que le conviene”, explicó. Y fue más allá: “Es como decirle a Dios qué tiene que hacer, en lugar de confiar en su voluntad”.
El sacerdote recordó que Jesús nunca enseñó a imponer deseos, sino a pedir con humildad y abandonarse al Padre. Lo dejó claro en el Padrenuestro —“hágase tu voluntad”— y lo selló con su ejemplo en Getsemaní, cuando pidió que pasara el cáliz… pero aceptó la voluntad del Padre. Ese gesto lo cambia todo.
Según el padre Melson, el problema de “manifestar” no está en pedir, sino en querer controlar el resultado, como si la fe fuera una fórmula mágica. “Dios no es un genio de lámpara. Es Padre”, afirmó.
Y agregó algo clave para este inicio de año:
“Podemos pedir, soñar, anhelar… pero siempre diciendo: Señor, si esto me conviene, concédemelo. Y si no, dame lo que Tú sabes que es mejor”.
En un mundo obsesionado con decretar éxito, abundancia y poder, la Iglesia recuerda algo radicalmente distinto:
🔹 la fe no impone, confía
🔹 no exige, se entrega
🔹 no controla, descansa en Dios
El mensaje es claro y contracultural: no se trata de manifestar tu voluntad, sino de confiar en la de Dios. Y quizás ahí —en esa entrega silenciosa— comienza la verdadera paz.
“NO SE DECRETA, SE CONFÍA”: POR QUÉ UN CATÓLICO NO PUEDE “MANIFESTAR” NI “DECLARAR”





