Los Próximos Mártires del Nazismo: Dos Jóvenes Sacerdotes que Enfrentaron al Horror con la Fe en Alto
- Canal Vida

- 21 nov
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Dos jóvenes sacerdotes fueron asesinados por los nazis por negarse a abandonar a sus fieles. Ahora la Iglesia los declara mártires. Sus muertes revelan un horror oculto… y una fidelidad que desafía al mundo. La historia es tan brutal como luminosa.

La Iglesia se prepara para escribir una nueva página de sangre, luz y esperanza: dos jóvenes sacerdotes asesinados brutalmente por los nazis serán proclamados beatos. Sus nombres —don Ubaldo Marchioni y el padre Martino Capelli— vuelven a resonar hoy como un grito eterno contra la barbarie y como un testimonio de fidelidad heroica.
ASESINADOS POR “ODIO A LA FE”: CUANDO EL EVANGELIO INCOMODÓ A LAS SS
Ambos murieron en 1944, durante la ocupación alemana en Emilia Romagna. Y no murieron por azar: murieron porque eran sacerdotes, porque se negaron a abandonar a su gente, porque sabían que cada minuto junto a los suyos podía ser el último… y aun así se quedaron.
Don Ubaldo, de apenas 26 años, fue ejecutado frente al altar, de un disparo en la cabeza.
Minutos antes había salvado las Sagradas Especies y escondido a mujeres y niños aterrorizados. Su cuerpo fue profanado por las SS, en un acto que los teólogos describen sin rodeos: odio a la fe en estado puro.
El padre Martino Capelli, de 32 años, también pudo escapar. Sus superiores le suplicaron que regresara. No quiso. “Mi sitio está con ellos”, dijo. Tras consolar agonizantes y confesar a prisioneros, fue fusilado y arrojado al río Reno. Su martirio es considerado “doble”: por odio a la fe y por su decisión voluntaria de aceptar el riesgo mortal para acompañar a su pueblo.

UNA IGLESIA QUE RESUCITA HISTORIAS: CUATROS NUEVOS VENERABLES
Junto a estos dos mártires del nazismo, la Iglesia reconoció la vida heroica de cuatro nuevos venerables
:– Enrico Bartoletti, arzobispo y artífice de la renovación posconciliar;
– Gaspare Goggi, discípulo de Don Orione y confesor incansable;
– Sor María del Sagrado Corazón, médica australiana y misionera en la India;
– María de Lourdes Guarda, laica brasileña que evangelizó desde su lecho durante medio siglo de dolor.
Todas estas vidas, distintas pero encendidas por el mismo fuego, recuerdan algo que el mundo parece olvidar: cuando la fe es verdadera… siempre deja huella, aunque cueste la vida.









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