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León XIV y la Rebelión de los Invisibles

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 23 oct
  • 3 Min. de lectura
El Papa encendió Roma: declaró sagrados tierra, techo y trabajo y llamó “poetas sociales” a quienes organizan amor contra la desigualdad. Denunció la globalización de la impotencia y pidió una Iglesia valiente que convierta solidaridad en derechos desde las periferias.
León XIV
León XIV escucha atentamente el discurso de los Movimientos Populares que se reunieron en Roma en su quinto encuentro.

León XIV irrumpió en el Aula Pablo VI con una frase que hiere y consuela a la vez: “Tierra, techo y trabajo son derechos sagrados. ¡Estoy con ustedes!”. No fue protocolo: fue un llamamiento profético.


El Papa tomó la antorcha de Francisco y la encendió con la vieja llama de Rerum Novarum: mirar las “cosas nuevas” no desde los laboratorios del poder, sino desde las periferias donde la vida duele y la esperanza pelea.



LOS NUEVOS DESPOSEÍDOS EN EL MUNDO TECNOLÓGICO

El Pontífice dibujó el mapa de nuestra hora: migrantes tratados como basura, barrios expulsados por la especulación, esclavos del coltán y el litio, una juventud hipnotizada por pantallas que prometen éxito mientras niegan pan.


La desigualdad—ese 1% que aplasta al resto— es el nombre de guerra de la injusticia moderna. Y, sin embargo, el mensaje no fue derrotista: la denuncia viene con receta. “Asegurémonos de que cuando se satisfacen necesidades sofisticadas, no se olviden las fundamentales”, aseguró. El progreso sin dignidad es idolatría.



"La economía sin ética es una liturgia vacía; la tecnología sin responsabilidad, una fe sin Dios."


CONTRA LA “GLOBALIZACIÓN DE LA IMPOTENCIA”

Si Francisco habló de globalización de la indiferencia, León XIV apunta más hondo: globalización de la impotencia. La sociedad deroga instituciones protectoras, adorna el vacío con leyes ineficaces… y el mal entra por la puerta principal.


¿Antídoto? Movimientos populares que organizan la caridad y la justicia: comedores, cooperativas, redes de abrigo, tierras recuperadas, trabajo digno. Ahí no hay ideología: hay Evangelio vivo. “En el rostro herido del pobre —recuerda— está el rostro de Cristo”.

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“POETAS SOCIALES”: CUANDO EL AMOR SE HACE POLÍTICA

La apuesta central del Papa desarma clichés: no son agitadores, son “poetas sociales”. Su herramienta no es el microprocesador, sino la artesanía del cuidado; su grito no es de desesperación, sino de deseo de soluciones. Amor que se organiza: así define León XIV la misión que convierte la protesta en propuesta y el reclamo en derecho efectivo. Por eso exige una Iglesia pobre para los pobres, en salida, valiente, profética y alegre. No para aplaudir desde la vereda, sino para caminar al frente.



RERUM NOVARUM, VERSIÓN SIGLO XXI

León XIII no escribió sobre turbinas ni carbón: escribió sobre trabajadores. Hoy, dice León XIV, la palabra es exclusión: desempleo líquido, mercados que se adoran a sí mismos, fentanilo que devora barrios, plataformas diseñadas para la adicción. El criterio cristiano no cambia: la persona primero. La economía sin ética es una liturgia vacía; la tecnología sin responsabilidad, una fe sin Dios.



LA PROFECÍA QUE SE VUELVE LEY

El sucesor de Pedro no se queda en poesía: reclama políticas públicas nacidas desde abajo. De las cooperativas a la seguridad social renovada, de la vivienda a la defensa del migrante, la meta es transformar la solidaridad en derechos. “Siembran semillas pequeñas como mostaza —dice—, pero capaces de humanizar el mundo”.

Canal Vida
EL GRITO QUE NO CALLA

En Roma, los invisibles plantaron otra vez su bandera. Y el Papa les respondió con la suya: amor, justicia, reconciliación. En tiempos que fabrican dioses de silicio y dejan crucificados de carne, León XIV bendice la rebelión de los mansos: los que no aceptan que la esperanza sea un lujo. Porque cuando los pobres se organizan —y la Iglesia camina con ellos—, el Evangelio deja de ser una idea y vuelve a ser una noticia.



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