León XIV celebró su primera misa junto a los huesos de San Pedro y estremeció a la Iglesia
- Canal Vida

- 12 may
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León XIV celebró la Eucaristía a metros de la tumba de San Pedro, rezó ante sus predecesores y dejó en claro cómo será su papado: humilde, profundo y dispuesto a escuchar antes de juzgar.

En lo profundo de las Grutas Vaticanas, a metros de la tumba del primer Papa crucificado cabeza abajo, León XIV ofició como sucesor de Pedro. Un gesto cargado de simbolismo, humildad y determinación. No eligió una catedral, ni una plaza abarrotada: eligió las catacumbas, las raíces, el polvo sagrado donde comenzó todo.

Junto al altar que reposa sobre la tumba de san Pedro, el Papa, acompañado por el Prior General de los Agustinos, Alejandro Moral Antón, proclamó en inglés e italiano un mensaje profundo: “Damos nuestra vida a Cristo, de quien dependemos”. Fue su forma de consagrar este nuevo ministerio no desde el trono, sino desde el suelo santo donde están enterrados sus predecesores.

En plena Jornada Mundial de las Vocaciones, León XIV pidió a los fieles y a la Iglesia “dar ejemplo con alegría, sin desanimar, y ayudando a los jóvenes a escuchar la voz del Señor”. Pero lo más fuerte fue su llamado a “escuchar antes de juzgar”, en una clara señal de apertura pastoral, humildad y sinodalidad.
Tras la misa, caminó en silencio por las tumbas papales. Frente al “Nicho de los Palios” —donde reposan los símbolos que se colocan sobre los nuevos arzobispos— se detuvo unos minutos. Silencio, oración, y luego... el mundo.
Un Papa que comenzó desde abajo. Literalmente. Y que está dispuesto a mover los cimientos de la Iglesia.

















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