LE DIJERON QUE LE QUEDABAN DOS MESES DE VIDA… Y ELLA ELIGIÓ CONFIAR: LA HISTORIA DE FE QUE DESARMA AL MIEDO
- Canal Vida

- hace 1 hora
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Le dijeron que tenía dos meses de vida. Luchó trece años contra el cáncer, perdió a su esposo y hoy la enfermedad volvió. Su historia no promete finales fáciles, pero revela cómo confiar en Dios cuando el camino pasa, otra vez, por la cruz.

Hay testimonios que no se leen: atraviesan. Historias que no explican el dolor, pero lo iluminan. La de Edyta Kowalska, madre, viuda, creyente, es una de ellas. Durante 13 años luchó contra un cáncer feroz. Cuando parecía haber ganado la batalla, la enfermedad volvió. Y con ella, una nueva pregunta: ¿cómo seguir confiando en Dios cuando la cruz reaparece?
Tiene 43 años y vive en Wrocław (Polonia). Habla con una lucidez que conmueve. No niega el miedo. No romantiza la enfermedad. Pero en cada palabra aparece algo que descoloca: su dolor no la encerró; la volvió más capaz de amar.
“Dos meses de vida”
En 2012, con cuatro meses de embarazo, recibió el diagnóstico: cáncer de mama con metástasis agresivas. Los médicos fueron tajantes: dos meses de vida. Le propusieron abortar. Para ella y su marido, esa opción ni siquiera existía.
“Hubo lágrimas y miedo”, recuerda. “Pero en un momento sentí que tenía que elegir: o me hundía, o confiaba”. Eligió confiar. “Para Dios no hay nada imposible”, decidió, como quien se aferra a una roca en medio del naufragio.
Se sometió a cuatro ciclos de quimioterapia intensiva antes del parto, luego a doce más y radioterapia. Rezaban juntos. Sus amigos de la comunidad los rodeaban con oraciones. La fe no borró el sufrimiento; le dio sentido.
Contra todo pronóstico, Edyta se curó. Dio a luz a un hijo que llegó en buen estado pese a la quimioterapia. Y más tarde, concibió otro hijo, algo casi imposible tras un tratamiento oncológico tan fuerte. “Dios quiso regalarnos varios milagros”, dice, sin grandilocuencias.

Cuando el cuerpo duele y el alma aprende
La enfermedad no fue solo física. “Había días en que la luz me molestaba, los ruidos me irritaban. Mi cuerpo estaba tan sensible que a veces no podía abrazar a mi hija”. En esos momentos, Edyta se escondía bajo la manta para no herir a quienes amaba. Le entregaba a Jesús su amargura, pidiéndole que la transformara.
Los frutos llegaron despacio. Empezó a vivir el presente: el sol, la lluvia, el canto de los pájaros. Descubrió que podía soltar lo que no controlaba y confiar más en la Providencia. No fue una huida del mundo, sino un modo nuevo de habitarlo.
La pérdida que parece insoportable
Un año después de terminar el tratamiento, el golpe que nadie espera: Dawid, su marido, murió en un accidente. Edyta estaba embarazada de ocho meses. “El primer mes fue como un mal sueño”, confiesa. Pero incluso allí, algo se sostuvo: la confianza.
Cuando escuchó llorar a su hijo al nacer, tomó una decisión radical: “¡Basta! Tengo que estar para mis hijos”. La fe no la anestesió; la empujó a vivir.

La cruz de hoy
Hoy el cáncer volvió. Y con él, la preocupación más profunda: sus hijos. “Han perdido a su padre… y ahora la enfermedad quiere llevarse a su madre”. Edyta no dramatiza. Se ocupa. Piensa en la hipoteca, en no dejarles deudas. Ama de forma concreta.
Su oración cambió. Ya no pide cosas. Pide que se cumpla la voluntad de Dios. Da gracias por la vida, por las alegrías y las tristezas, por las personas de buena voluntad que la ayudan a cargar la cruz.

La lección que queda
La historia de Edyta no promete finales fáciles. No ofrece fórmulas. Ofrece verdad. La de una fe que no evita la cruz, pero la vuelve fecunda. La de una mujer que, cuando todo se tambalea, elige confiar.
Tal vez por eso su testimonio incomoda y consuela a la vez. Porque nos enfrenta a la pregunta que nadie quiere hacerse, pero todos necesitamos responder: ¿en quién confiamos cuando el camino pasa, otra vez, por la cruz?
LE DIJERON QUE LE QUEDABAN DOS MESES DE VIDA… Y ELLA ELIGIÓ CONFIAR: LA HISTORIA DE FE QUE DESARMA AL MIEDO
LE DIJERON QUE LE QUEDABAN DOS MESES DE VIDA… Y ELLA ELIGIÓ CONFIAR: LA HISTORIA DE FE QUE DESARMA AL MIEDO









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