top of page

Las Tres Condiciones Que Muchos Olvidan… Antes de Recibir a Jesús en la Comunión

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 18 nov
  • 2 Min. de lectura
Muchos católicos comulgan cada domingo sin saber que existen tres condiciones esenciales antes de recibir a Jesús. Ayuno, silencio interior y alma en gracia: tres puertas que, si no se abren, pueden cerrar el paso a las gracias más grandes del cielo.
Eucaristía
Comulgar no es un ritual, es un compromiso con Dios, por lo que debemos estar puros para recibirlo.

Hay cosas que un católico jamás debería olvidar… pero que, sin darse cuenta, olvida todos los domingos. Entre apuros, notificaciones del celular y rutinas vacías, miles de fieles se acercan al momento más sagrado de la Misa sin comprender que están a punto de recibir al mismo Dios vivo.


Los Heraldos del Evangelio encendieron las alarmas en redes sociales con una publicación que se volvió viral: las tres condiciones esenciales para comulgar dignamente. Tres pasos que muchos pasan por alto, pero que pueden cambiar —literalmente— el destino del alma.



1) El Ayuno Eucarístico: La Llama Que Despierta el Deseo

Al menos una hora antes de comulgar, ni comida ni bebida… solo agua o medicinas. No es capricho: es preparación. La Iglesia pide ese pequeño sacrificio para recordarnos que no vamos a recibir “algo”, sino Alguien. Una hora para que el corazón despierte, para que arda el deseo verdadero de encontrarse con Cristo.

Casa Betania
2) Silenciar el Mundo Para Escuchar a Dios

¿Cuántas gracias se pierden por mirar una notificación diez segundos antes de comulgar?¿Quién puede recibir al Rey del Cielo pensando en WhatsApp? La segunda condición es prepararse interiormente: aquietar el corazón, apagar el ruido, recordar quién espera en el altar. Un acto de fe basta para abrir el alma: “Creo, Señor, que estás presente. Ven a transformar mi corazón”.



3) Estado de Gracia: La Puerta Que No Puede Estar Cerrada

La Comunión NO es automática. Quien está en pecado mortal no puede comulgar. Sería un sacrilegio. La Iglesia suplica: confesate primero. Restaurá la amistad con Dios.


La comunión espiritual tampoco es excusa: sin arrepentimiento verdadero es inútil. San Juan Crisóstomo lo dijo con fuerza: “No soy digno… pero Tú vienes igual”.

Jesús espera. Pero no entra en un alma cerrada.


Estas tres llaves abren la puerta…y permiten que el Cielo entre en vos.



📖También te puede interesar:



Comentarios


bottom of page