La Oración que Puede Unir al Mundo: León XIV Advierte que Sin Rodillas Doblegadas No Habrá Unidad Cristiana
- Canal Vida
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En Estambul, León XIV lanzó un llamado histórico: sin una oración constante, los cristianos no podrán caminar juntos hacia la unidad. En un templo recién construido, el Papa advirtió que la división es un obstáculo que amenaza el testimonio del Evangelio.

En una mañana que quedará marcada en la historia espiritual del mundo cristiano, León XIV lanzó un llamado urgente que estremeció los muros de la Iglesia ortodoxa siria de Mor Ephrem, en Estambul: sin una oración constante y ardiente, los cristianos jamás caminarán juntos por la senda de la unidad.
El Pontífice, en su segundo día del viaje pastoral que también lo llevará a Líbano y concluirá el 2 de diciembre, llegó al templo tras su visita a la icónica Mezquita Azul, y allí lo esperaban líderes y representantes de diversas Iglesias cristianas, todos reunidos alrededor de una mesa redonda como signo de un sueño que parece imposible… pero que Santo Padre insiste en que es alcanzable. La iglesia —la primera construida en Türkiye desde la fundación de la República— se convirtió en un palco celestial donde el Papa habló con una claridad que sacudió conciencias.
“Solo una oración asidua y constante puede mantenernos caminando juntos”, dijo, mirando uno a uno a los representantes de Oriente y Occidente. Palabras que retumbaron en un templo dedicado a San Efrén, el poeta del Espíritu Santo.

León XIV recordó la conmemoración vivida ayer en Iznik por los 1700 años del Concilio de Nicea, “cuyo centro —subrayó— es el misterio de la Encarnación”. Y lanzó un desafío directo: superar la división que oscurece el testimonio cristiano ante el mundo.“La división entre los cristianos es un obstáculo para el Evangelio”, advirtió, con la fuerza de quien sabe que las heridas del pasado siguen abiertas.
Pero el mensaje más electrizante llegó al final. Ante los líderes de todas las tradiciones cristianas, el Papa invitó a preparar un viaje espiritual rumbo al 2033, hacia Jerusalén, hacia el Cenáculo, hacia el lugar donde comenzó todo. Su lema episcopal volvió a resonar como profecía: “In Illo Uno Unum” — Solo en Él, seremos uno.
Una frase. Una oración. Una misión que podría cambiar la historia.





