La Coronilla Prohibida del Guerrero Celestial: La Oración Que Hace Temblar al Infierno
- Canal Vida

- hace 5 días
- 3 Min. de lectura
La Coronilla de San Miguel, revelada por el cielo y temida por el infierno, promete escoltas de ángeles, protección diaria y liberación del purgatorio. La oración que miles han olvidado… y que hoy vuelve a despertar en medio de la guerra espiritual.

Cuando el mundo parece hundirse en caos, cuando las familias se quiebran, cuando la tentación se mete como serpiente silenciosa en la vida cotidiana… surge una oración tan antigua y poderosa que, según la tradición, el mismo infierno la odia: la Coronilla de San Miguel Arcángel.
Y no es exageración. Según relatos aprobados por la Iglesia, esta oración nació no por iniciativa humana, sino por una aparición directa de san Miguel a una humilde monja carmelita portuguesa, Antonia d’Astonac. Lo que el Arcángel reveló ese día cambió para siempre la batalla espiritual de la humanidad.
Pío IX la aprobó en 1851, pero su fuerza viene de mucho antes: de la eterna guerra entre la luz del cielo y las tinieblas que odian al hombre. Y sí, esta coronilla es un arma real en esa batalla.
LA PROMESA QUE SACUDE EL ALMA
La monja vio a San Miguel rodeado por los nueve Coros de Ángeles. No vino a traer mensajes simbólicos ni palabras dulces: vino a revelar que el enemigo del hombre es fuerte, astuto y cruel… pero que la protección de Dios es infinitamente mayor. Y entonces pronunció la promesa que miles consideran una de las más impresionantes dadas por un ángel: “Quien rece esta Coronilla recibirá, al acercarse a la Sagrada Comunión, una escolta de nueve ángeles… uno de cada Coro Celestial”.
Es decir: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles escoltando tu alma cada vez que te acercás al Cuerpo de Cristo.
¿Exagerado? El cielo no exagera. El infierno, por eso, tiembla.
Pero hay más. San Miguel prometió también: “Quien rece la Coronilla diariamente tendrá asistencia continua de todos los santos ángeles durante su vida, y tras la muerte, la liberación del purgatorio para él y sus familiares”.
Una promesa que muy pocas devociones tienen. Un arma espiritual en tiempos de confusión. Una luz encendida en un mundo que ya no distingue el bien del mal.

LA ORACIÓN QUE ENFRENTA DEMONIOS
A diferencia de otras devociones marianas o cristológicas, la Coronilla de San Miguel es netamente militar, profundamente ligada al combate espiritual. No es una oración para “sentirse bien”: es una oración para resistir, para luchar, para no rendirse cuando las tinieblas atacan.
Cada una de las nueve secciones está conectada a un Coro Celestial. Y cada Coro toca un punto débil del alma humana:
Serafines: la tibieza.
Querubines: la confusión.
Tronos: el orgullo.
Dominaciones: las pasiones.
Virtudes: las caídas constantes.
Potestades: las tentaciones demoniacas.
Principados: la desobediencia.
Arcángeles: la falta de perseverancia.
Ángeles: la protección diaria.
No es casual. San Miguel sabe dónde hiere el enemigo.

UNA CORONILLA PARA TIEMPOS OSCUROS
Hoy, más que nunca, vivimos en guerra espiritual:
adicciones,
infidelidades,
ansiedad,
miedo,
ataques a la fe,
ataques a la familia,
ataques a la inocencia,
ataques directos a la Iglesia.
Muchos se sienten desbordados porque luchan solos. La Coronilla de San Miguel vuelve a recordarnos que nadie debe pelear solo. Nunca.

UN EJÉRCITO CELESTIAL A TU LADO
Rezar esta coronilla es, según la tradición, poner tu nombre en la lista de soldados protegidos directamente por el Príncipe de los Ejércitos Celestiales.
Cuando decís: “Oh glorioso Príncipe San Miguel…” Invocás al mismo ángel que venció a Lucifer en la batalla primordial, al general celestial que defendió al Pueblo de Dios, al protector de la Iglesia, al guardián de las almas en la hora de la muerte.
Y no viene solo: vienen los nueve Coros. Viene todo el cielo.
EL CIELO ESTÁ ESPERANDO QUE LA RECEMOS
En tiempos donde el mal ya no se esconde, donde el pecado se vuelve rutina y donde muchos pierden la esperanza, la Coronilla de San Miguel aparece como un recordatorio feroz: el enemigo existe…pero está vencido.
San Miguel no pide perfección. Pide valentía. Pide perseverancia. Pide que tomemos esta arma espiritual y la usemos.
Porque la batalla por tu alma está en curso. Y el cielo quiere pelearla con vos.









Comentarios