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  • Foto del escritorCanal Vida

“En los pobres vemos la carne sufriente de Cristo”

Monseñor Adalberto Martínez presidió el domingo su primera misa como cardenal, en una iglesia en la que descansan los restos de san Ignacio de Loyola. Ante la presencia del presidente Mario Abdo, invitó a los políticos a "comprometerse de verdad con el bien común de la nación".
 

El nuevo cardenal oficia la Santa Misa al lado de las imágenes de la beata "Chiquitunga" y san Roque González de la Santa Cruz.


Después de haber sido creado cardenal —27 de agosto—, junto con otros 19 pastores, en el consistorio público presidido por el Papa Francisco, monseñor Adalberto Martínez ofició el domingo su primera misa como purpurado ante los restos de san Ignacio de Loyola.


“No debemos juzgar ni menospreciar a nadie; no buscar recompensas ni riquezas humanas; considerarse servidor de los demás, sin distinciones entre pobres y ricos, y sin obrar por amor a las recompensas.”

El lugar de la histórica Eucaristía fue la iglesia Santísimo Nombre de Jesús (Roma, Italia) donde descansa el fundador de la congregación jesuita. Allí un nutrido grupo de paraguayos participó de la ceremonia en la que también estuvo presente el presidente Mario Abdo y su esposa.


El cardenal Adalberto Martínez junto al presidente Mario Abdo y su esposa Silvana López Moreira.



AL LADO DEL NECESITADO

El neo cardenal, ante la atenta mirada del presidente y su esposa, indicó que se debe trabajar por “los que viven en las periferias existenciales”, o sea servir a los más vulnerables: “En los pobres vemos la carne sufriente de Cristo”, subrayo, al tiempo que destacó que estar al lado de los sufrientes significa darse al prójimo “y no esperar alguna retribución social política o económica”.


En esa línea, manifestó que la opción pastoral es por los que padecen todo tipo de miseria, “por los que son despreciados y descartados por la sociedad”.


El cardenal Martínez en su homilía seguida con atención por el mandatario paraguayo.


Mientras reflexionaba en su homilía el purpurado se fusionaba con las dos gigantografías, ubicadas al lado del retablo principal, significativas para los fieles guaraníes: la beata María Felicia de Jesús Sacramentado, “Chiquitunga” —Martínez asumió su nueva función portando una reliquia de la venerable— y san Roque González de la Santa Cruz, canonizado por san Juan Pablo II en 1988.



 
 


AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

El primer purpurado del país en su pensamiento entorno al Evangelio (Lc. 14, 1. 7-14) aseguró que los cardenales, como “príncipes de la Iglesia”, deben ocupar los últimos lugares, darse al prójimo, porque “considerarnos mejores que los demás, y pretender los primeros puestos, es una actitud que no nos corresponde ni condice con nuestra vocación de servidores”.

Monseñor Adalberto Martínez junto al clero que concelebró el domingo 28 de agosto.


Del mismo modo, señaló que la Palabra del Señor indica que los que deben ser “invitados a nuestra mesa” son los pobres, los que son despreciados y descartados por la sociedad.


“No debemos juzgar ni menospreciar a nadie; no buscar recompensas ni riquezas humanas; considerarse servidor de los demás, sin distinciones entre pobres y ricos, y sin obrar por amor a las recompensas”, subrayó el purpurado ante políticos que viajaron exclusivamente para participar de su creación cardenalicia, a quienes invitó a “comprometerse de verdad con el bien común de la nación, que necesita de todos sus hijos para construir una patria nueva, plena de oportunidades para el desarrollo humano integral de todos sus habitantes”.



 
 


PRIMERA REUNIÓN

El cardenal Adalberto Martínez antes de ingresar al consistorio privado que se llevó a cabo hoy en el aula Paulo VI.


El cardenal Martínez participó el lunes 29 del consistorio privado que se desarrolló desde las 9 (hora de Roma) en el aula Paulo VI del Vaticano donde reflexionaron sobre la nueva Constitución Apostólica “Praedicate Evangelium”.

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