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“EN EL NIÑO JESÚS, DIOS LE DA AL MUNDO UNA NUEVA VIDA”: LA FRASE LEÓN XIV QUE CAMBIÓ EL SENTIDO DE LA NAVIDAD

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 25 dic 2025
  • 2 Min. de lectura
En la Misa de Nochebuena, el Papa lanzó una frase que reordenó el sentido de la Navidad: en el Niño Jesús, Dios no da una idea ni un mensaje, sino una vida nueva. La suya. Y eso lo cambia todo.
León XIV Niño Jesús Navidad
Ante el Niño Jesús, el Papa se inclina y el mundo guarda silencio: no es un gesto ceremonial, es una confesión de fe. En la fragilidad de un recién nacido, Dios vuelve a ofrecerle al mundo una vida nueva.

En la noche más esperada del año, cuando el mundo se debate entre luces artificiales y promesas vacías, León XIV pronunció una frase que atravesó la basílica de San Pedro como un relámpago espiritual: “En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida”. No fue una metáfora piadosa. Fue una definición radical del cristianismo.


En su homilía de la Misa de Nochebuena, el Pontífice recordó que durante milenios la humanidad buscó la verdad mirando al cielo, leyendo estrellas mudas, intentando descifrar el futuro lejos de la tierra. Pero en Navidad ocurre lo impensado: Dios no se revela arriba, sino abajo. No en los astros, sino en un pesebre. No con poder, sino con fragilidad.


“Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador”, proclamó el Santo Padre, señalando que esa es la verdadera estrella que sorprende al mundo: una chispa recién encendida de vida, capaz de iluminar cualquier noche. En ese Niño —envuelto en pañales, necesitado de cuidado— Dios no nos da algo: se da a sí mismo.


El Papa fue claro y contundente: para encontrar al Salvador no hay que mirar hacia arriba, sino inclinar la cabeza. La omnipotencia de Dios brilla en la impotencia de un recién nacido. La Palabra eterna se hace llanto. La santidad infinita se vuelve cuerpo frágil. Y esa fragilidad, dijo, nos devuelve la dignidad perdida.


En un mundo donde no hay lugar para los pobres, los niños o los extranjeros, recordó una verdad incómoda: no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre. Por eso, un establo puede ser más sagrado que un templo, y una vida pequeña más valiosa que cualquier imperio.


La Navidad —insistió León XIV— no es una idea que soluciona problemas, sino una historia de amor que nos involucra. Frente a la violencia, Dios envía un Niño. Frente al dolor, un indefenso. Frente a la soberbia humana, la humildad divina.


Allí, en el pesebre de Belén, Dios le dio al mundo una nueva vida. La suya. Y la pregunta queda abierta, resonando en esta Navidad: ¿dejaremos que esa vida nos despierte también a nosotros?

“EN EL NIÑO JESÚS, DIOS LE DA AL MUNDO UNA NUEVA VIDA”: LA FRASE LEÓN XIV QUE CAMBIÓ EL SENTIDO DE LA NAVIDAD

“EN EL NIÑO JESÚS, DIOS LE DA AL MUNDO UNA NUEVA VIDA”: LA FRASE LEÓN XIV QUE CAMBIÓ EL SENTIDO DE LA NAVIDAD




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