El Papa Fue Directo: “El Problema No Son los Bancos Vacíos, Sino No Sentirse Iglesia”
- Canal Vida

- hace 1 día
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No habló de templos vacíos ni de estadísticas. El Papa León XIV apuntó más hondo y señaló una herida silenciosa: muchos siguen yendo a la Iglesia, pero ya no se sienten parte de ella. Su diagnóstico incomoda

No habló de estadísticas, ni de encuestas, ni de estrategias pastorales. León XIV fue al fondo del problema y dejó una frase que incomoda: el verdadero drama de la Iglesia hoy no es la baja participación, sino la pérdida de conciencia de sentirse Iglesia. No espectadores. No consumidores. Iglesia.
La reflexión surgió a partir de una carta sencilla y desgarradora. Nunzia, catequista suiza de un pequeño pueblo europeo, le escribió confesando su cansancio: familias ausentes, jóvenes más atraídos por el deporte, el celular y las fiestas, iglesias cada vez más vacías y una catequesis que parece sembrar en tierra seca. “Yo siembro —dice—, pero las plantitas tienen dificultad para crecer”.

La respuesta del Santo Padre no fue un consuelo fácil. Fue un llamado profundo a revisar el corazón. Desde las páginas de Piazza San Pietro, León XIV reconoció que esta realidad no es exclusiva de Suiza, sino común a muchos países de antigua tradición cristiana. Pero advirtió algo más grave: muchos ya no se sienten miembros vivos del Cuerpo de Cristo, sino simples usuarios de lo sagrado, acercándose a los sacramentos por costumbre, sin pertenencia ni compromiso.
“El problema no son los números”, afirmó, sino haber olvidado que la Iglesia no es un servicio que se consume, sino una vida que se comparte. Cada bautizado —recordó— tiene dones, una misión y una responsabilidad. Y cuando esa conciencia se pierde, la fe se vuelve frágil, rutinaria y estéril.
El sucesor de Pedro también defendió a los que siguen sembrando en silencio. “Las horas dedicadas a la catequesis nunca se desperdician, aunque los participantes sean pocos”, aseguró. Y señaló el único camino posible: conversión, pero no individualista, sino comunitaria.
El Papa cerró con una imagen potente: la verdadera puerta de la fe no son los programas ni las estructuras, sino el Corazón de Cristo, siempre abierto. Y el mayor testimonio que hoy puede dar la Iglesia no es llenar templos, sino irradiar la alegría del Evangelio. Porque sin sentirse Iglesia, no hay futuro.
El Papa Fue Directo: “El Problema No Son los Bancos Vacíos, Sino No Sentirse Iglesia”









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