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El Papa de la Paz: Su Voz Contra la Vorágine de la Guerra

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 23 jun
  • 4 Min. de lectura
Mientras el mundo se desangra en nuevas guerras, León XIV volvió a alzar la voz: “La guerra no resuelve nada”. Desde su elección, es el profeta de la paz. Y su mensaje ahora es más urgente que nunca.
León XIV
Miles de fieles caminan en silencio tras el Santísimo, en una imagen que parece fuera del tiempo. Es la fe que avanza, que no retrocede, que toma las calles sin necesidad de gritar. Solo con presencia. Solo con luz.

Ayer, tras el rezo mariano del Ángelus, el Papa resonó con fuerza desde el corazón del Vaticano: “¡Que la diplomacia haga callar las armas! Que la vorágine de la guerra no se convierta en un abismo irreparable”, clamó.


Con estas palabras, León XIV volvió a posicionarse como el “Papa de la Paz”, firme y rotundo en su condena a los conflictos, especialmente en Medio Oriente.







UNA ADVERTENCIA QUE RETUMBA

El Pontífice inició su mensaje con una advertencia solemne: “La guerra no resuelve los problemas, al contrario, los agrava y deja heridas profundas”, insistía, subrayando que ninguna victoria armada podrá compensar “el dolor de las madres, el miedo de los niños, el futuro robado”.


Fue un llamado urgente en medio de los crecientes bombardeos israelíes y las tensiones contra Irán tras algunos ataques a instalaciones nucleares como Fordó y Natanz.

pEDRO kRISKOVICH
¿CÓMO COMENZÓ TODO?

Las tensiones entre Israel e Irán se exacerbaron tras una ofensiva estadunidense que alcanzó tres sitios nucleares en Irán. Éste respondió con misiles hacia objetivos israelíes, mientras que EEUU amenazaba con más agresiones si no había avances diplomáticos.


En medio de esa escalada, se estima que ya murieron centenares y decenas de miles resultaron heridos en Gaza, según cifras oficiales. Una crisis profunda, que el Papa vio crecer sin descanso desde su inicio.


León XIV
Con el rostro inclinado y las manos unidas, León XIV parece llevar sobre sus hombros el peso del mundo. No hay cámaras, ni discursos, ni multitudes: solo un hombre rezando. Y en ese silencio, gritando por la paz. (Fotografía: Vatican Media)
UN DISCURSO QUE NO ES NUEVO

León XIV no improvisó. Desde su elección el 8 de mayo de este año, repitió con empeño un mensaje: la paz es urgente y no negociable:

  • En su primer ángelus del 11 de mayo, pidió "que cese la locura de las armas" en Ucrania, Sudán y la Franja de Gaza.

  • Y en abril, al final de una vigilia en memoria de las víctimas del terrorismo, afirmó que "solo la reconciliación puede sanar sociedades divididas".

  • En junio condenó "la persecución violenta y sin sentido" de los civiles y declaró que "la paz no se impone con más bombas".

CASA BETANIA
EL “PAPA DE LA PAZ” EN ACCIÓN

Ayer, el mensaje fue otra llamada al mundo: “Hoy más que nunca, la humanidad clama e invoca la paz… es un grito que exige responsabilidad y razón, y no debe ser sofocado por el estruendo de las armas ni por palabras retóricas que incitan al conflicto”.


León XIV enfatizó que la dignidad humana no conoce fronteras ni “conflictos lejanos”. “Cada miembro de la comunidad internacional tiene una responsabilidad moral: detener la tragedia de la guerra, antes de que se convierta en un abismo irreparable”, señaló.


Fue un choque directo a los poderosos: “Que la diplomacia haga callar las armas” insistió, en lo que pareció una exigencia al Consejo de Seguridad de la ONU, a los gobiernos del G7, y hasta a los grandes medios, para no justificar la violencia bajo promesas vacías.


León XIV
León XIV muestra el Evangelio porque en Dios esta la respuesta, esta la vida para terminar con la cultura de la muerte.
GUERRA VS. DIPLOMACIA

Su postura no es meramente teórica. El papa reclama:

  1. Alto el fuego inmediato, especialmente en Gaza e Irán.

  2. CESE de bombardeos indiscriminados: civiles, no combatientes, son las víctimas principales.

  3. Diálogo bilateral e inclusivo, sin exclusiones ni imposiciones externas.


Califica a la guerra de "herramienta fallida" que agrava sufrimiento, hambre y desplazamientos masivos. Solo a través de la diplomacia, recalcó, puede tejerse una paz duradera.

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VOCES QUE REDOBLAN EL ECO

Su mensaje ya encuentra ecos en foros internacionales: el Secretario General de la ONU, António Guterres, promovió una resolución de alto el fuego. El Papa lo aplaude: “La comunidad internacional debe obrar unida para exigir el fin del sufrimiento”, enfatizó ayer.



¿POR QUÉ SU VOZ ACOMPAÑA TANTOS CORAZONES?

La razón es simple: su discurso conecta con lo más profundo del ser humano. Cuando recuerda a los “mártires de la paz”, a las madres que perdieron a sus hijos y a los niños que no veían más allá del asedio, logra una empatía inmediata. No hay ideologías, partidos ni bandos; solo humanidad herida.


En tiempos de caos, León XIV se convirtió en un farol de luz en medio de la tormenta. Su insistencia constante en la paz lo proyecta como el gran protector de la dignidad humana: “Ninguna victoria armada podrá compensar el dolor…”, repitió. Pero su propuesta no es utópica: es exigente, concreta, y urgente.

Mariano Mercado
SIN COLABORACIÓN NO HAY FUTURO

Hoy, con la palabra aún resonando en Roma, sus frases del Ángelus son consigna: “Hoy la humanidad clama e invoca la paz”. No es una oración aislada: es una petición activa para que todos —gobiernos, instituciones, ciudadanos— respondan al grito humano con acciones reales. Sin diplomacia, sin entrega de ayuda humanitaria, sin alto el fuego... no hay futuro.


León XIV no es sólo un papa más. Se construye como el Papa de la Paz, fuerte como un profeta bíblico. Una voz que no se calla, que se atreve a mirar a los ojos de los poderosos, y que recuerda que “donde reina Dios, nadie llora, nadie muere”.


En sus discursos resuena un solo mandato: apaguen las armas, enciendan los diálogos. Esa es su herencia. Y puede ser también la nuestra.



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