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El Papa alzó la voz contra la plaga silenciosa que destruye familias: “El juego está devorando el alma de nuestras ciudades”

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 29 dic 2025
  • 2 Min. de lectura
León XIV lanzó una advertencia que sacude conciencias: el juego está destruyendo familias, sembrando pobreza y apagando la esperanza. En un mensaje fuerte, pidió frenar esta plaga silenciosa antes de que siga devorando vidas.
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El Papa indicó que el juego de azar esta destruyendo familias.

No fue un discurso más. Esta vez, el Papa habló con dureza, con preocupación y con el peso de quien ve una herida abierta crecer en silencio. Frente a los representantes de los municipios italianos, el Pontífice denunció sin rodeos lo que llamó “la plaga del juego”, una adicción que avanza como un veneno lento y que —según advirtió— está destruyendo familias enteras, vaciando hogares y quebrando la esperanza.


“El juego es una lacra”, dijo citando datos alarmantes de Cáritas Italia que revelan un aumento sostenido del fenómeno. Pero no se trata solo de números. Detrás de cada apuesta hay rostros concretos: padres endeudados, jóvenes atrapados, ancianos solos, hogares rotos por la desesperación. Para el Santo Padre, el problema no es solo económico, sino espiritual, social y humano.


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El sucesor de Pedro fue claro: el juego no es un entretenimiento inocente cuando se convierte en adicción. Es una puerta que conduce a la pobreza, a la depresión, al aislamiento y a la pérdida de sentido. “Estamos ante un grave problema de educación, salud mental y confianza social”, advirtió, señalando que muchas personas buscan en el azar una salida que nunca llega.


Con palabras firmes, llamó a los dirigentes políticos a asumir su responsabilidad. “Las ciudades no son números ni estadísticas. Son personas, historias, heridas que necesitan ser cuidadas”, afirmó. Y recordó que gobernar no es administrar cifras, sino proteger la dignidad humana, especialmente la de los más vulnerables.







En su mensaje resonó también el espíritu del Jubileo de la Esperanza. Insistió en que una sociedad que normaliza el juego como salida al dolor termina vaciándose por dentro. “No se puede vivir solo sobreviviendo”, citó, recordando que la falta de horizonte convierte a las personas en prisioneras de la frustración.


Su llamado fue claro y directo: combatir el juego es defender la vida, la familia y la paz social. Y concluyó con una advertencia que golpeó fuerte: sin justicia, sin cuidado del prójimo y sin esperanza, ninguna ciudad puede llamarse verdaderamente humana.


Una vez más, habló donde duele. Y recordó que el verdadero juego que está en riesgo no es el dinero, sino el alma de la sociedad.

El Papa alzó la voz contra la plaga silenciosa que destruye familias: “El juego está devorando el alma de nuestras ciudades”


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