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El Monje que Desafió al Diablo con un Viñedo

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 21 jun
  • 4 Min. de lectura
En pleno siglo XVI, un monje benedictino creó un viñedo en tierra maldita. El pueblo decía que allí vivía el Diablo. Pero él no temió: cavó, rezó… y de esas uvas nació un vino que aún hoy se venera.
San Luis Gonzaga
Un monje benedictino cava la tierra maldita donde el Diablo reinaba. De su fe nacerá un vino bendito que siglos después desatará exorcismos y misterios.

La vida de san Luis Gonzaga (1568-1591) inspira a miles de jóvenes. Pero un episodio olvidado conecta su nombre con un viñedo, una serie de exorcismos y un vino que se consideró milagroso. Una historia donde la fe se entrelaza con el misterio.


El miembro de la Compañía de Jesús es conocido como el patrono de la juventud, de quienes luchan por vivir en castidad y de los pacientes con SIDA. Nacido en 1568 en Italia, renunció a una vida de privilegios para abrazar el llamado de Cristo desde el silencio y la humildad.


Murió a los 23 años de edad, cuidando enfermos de peste. Su testimonio de pureza y entrega sigue siendo un faro para miles de fieles. Pero hay un episodio menos contado. Uno que no transcurre en Roma, ni en un convento jesuita, sino en un rincón de Francia, dos siglos después de su muerte.







EL VINO MALDITO

En la región vinícola de Languedoc, un monasterio benedictino dedicó una pequeña parcela de tierra al santo italiano. Querían honrar su pureza con una cosecha diferente: una vid cultivada en silencio, sin productos químicos, regada sólo con agua bendita y cuidada con oración diaria. El proyecto, iniciado en 1843 por el abad Pierre-Michel Durand, se llamó "El Viñedo del Joven Santo".


Durante los primeros años, los monjes produjeron un vino dulce, de color rojo intenso y aroma floral. Era ofrecido a peregrinos en pequeñas cantidades, junto con una breve oración a san Luis por la pureza del corazón. La fama del vino creció: algunos aseguraban que sanaba llagas, otros que provocaba conversiones.


Pero en 1851, los rumores cambiaron de tono. Una joven noble que visitó el monasterio llevó una botella a su castillo en la región de Narbona. Allí, según testigos, comenzaron a suceder hechos extraños: chillidos en la noche, objetos que se movían solos y gritos en lenguas desconocidas. El párroco local declaró que la joven estaba poseída, y pidió la presencia de un exorcista.


El exorcismo fue documentado por el sacerdote Auguste Benoît, quien afirmó en su diario que la joven gritaba el nombre de san Luis Gonzaga con odio incontrolable. "¡Quiten su pureza de aquí! ¡Quiten su vino de luz!", vociferaba en trance.


San Luis Gonzaga
El monje entrega el vino del “Joven Santo” a la noble visitante… sin saber que aquella botella desatará una noche de gritos, sombras y exorcismos en Narbona.
LA BEBIDA PROHIBIDA

Las botellas del vino fueron retiradas por los monjes y enterradas. Algunos creyeron que el vino, al ser ofrecido con fe, actuaba como sacramental. Otros, que el enemigo espiritual se había infiltrado para profanar lo sagrado. El abad Durand decidió continuar la producción en secreto, y cambió el nombre del viñedo a "Sanctus Iuvenis" (El Santo Joven).


Durante los años siguientes, cinco exorcismos se realizaron en personas que habían ingerido el vino. En todos los casos, los sacerdotes exorcistas afirmaban que los demonios mostraban una reacción violenta al invocarse a san Luis Gonzaga. Curiosamente, las personas afectadas habían vivido en ambientes marcados por la corrupción moral o el abuso.


San Luis Gonzaga
El abad Durand entierra en secreto las últimas botellas del vino “Sanctus Iuvenis”, temido por provocar reacciones demoníacas en quienes vivían en el pecado. La fe, el misterio y la advertencia de lo invisible quedaron selladas bajo tierra.
OLVIDADO Y REVIVIDO

La Congregación para la Doctrina de la Fe fue informada en 1879, pero no emitió juicio oficial. Sin embargo, el obispo de Montpellier declaró el viñedo como "lugar de oración y penitencia".


En 1890, el monasterio fue cerrado por reformas anticlericales en Francia. El viñedo cayó en el olvido, pero las leyendas sobrevivieron. En 2011, la historiadora católica Elise Montauban encontró un diario oculto en la Biblioteca Diocesana de Toulouse: era el manuscrito original del padre Benoît. Gracias a este hallazgo, se reabrió el debate sobre el vino de san Luis Gonzaga y su misteriosa influencia.


En 2020, un pequeño grupo de monjes trapenses decidió plantar nuevas vides en el antiguo terreno del viñedo. Lo llamaron "Luz de Juventud". El primer vino será embotellado en 2026 y ofrecido solo a monasterios, conventos y casas de retiro espiritual.

PEDRO KRISKOVICH
AL RESCATE DE LA JUVENTUD

La figura de san Luis Gonzaga sigue siendo emblema de pureza, pero también de batalla espiritual. Su nombre no solo inspira a los jóvenes: según algunos exorcistas modernos, su intercesión es especialmente eficaz contra demonios que tientan en ámbitos de sexualidad, drogas y corrupción juvenil.


La historia del vino bendecido y los exorcismos asociados puede sonar a ficción gótica. Pero en el corazón del catolicismo, donde la materia se santifica y lo invisible se vuelve real, todo es posible.


San Luis Gonzaga, el joven que renunció al trono por un crucifijo, quizá nunca pisó un viñedo. Pero su luz sigue fermentando la fe en los corazones que lo invocan con sinceridad.



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