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El Milagro de la Pizza Papal: Desde Chicago hasta el Vaticano

  • Foto del escritor: Canal Vida
    Canal Vida
  • 22 sept
  • 2 Min. de lectura
Una pizza viajera cruzó el Atlántico para llegar a manos del Papa León XIV. Lo que parecía una misión imposible terminó en un gesto de cercanía, fe y providencia. Una caja de Chicago que hizo historia en el Vaticano.
Leon XIV
Con una pancarta le avisaron al Papa que tenían su pizza favorita.

En una escena que parece sacada de una película —pero que ocurrió realmente en Roma—, León XIV recibió un regalo insólito: una pizza estilo Chicago, su favorita desde los años en que vivió en Estados Unidos.


La historia comenzó con Jayden Remias, un joven norteamericano que decidió embarcarse en una misión “imposible”: hacer que el Santo Padre probara una pizza de Aurelio’s, la misma cadena que marcó su juventud en Chicago. Inspirado en un viejo video viral donde al Papa Francisco le entregaron una pizza, Remias soñó con repetir la hazaña.

Casa Betania
UNA MISIÓN CASI IMPOSIBLE

El plan parecía condenado al fracaso: distancia, costos y la imposibilidad de acercarse al Papa. Pero la providencia se metió en la receta. Una amiga de Remias, Madeline Daley, viajaba a Roma para el Jubileo de los Jóvenes y aceptó la misión. Con la pizza congelada en hielo seco, cruzó el Atlántico con la caja más custodiada de su vida.


León XIV
León XIV descubre a la mujer que le quiere entregar su pizza favorita.

En la mañana del 30 de julio, Daley llegó a la Plaza de San Pedro con un cartel que decía: “Tenemos pizza de Aurelio’s”. Cuando León XIV vio el logo, sonrió, levantó el pulgar y ordenó a sus guardias recoger el paquete sagrado.


 León XIV
La pizza llega al Papa.
UN SABOR DE HOGAR Y DE FE

La pizza casi se perdió: el personal de limpieza del alojamiento la tiró por error, pero tras una oración desesperada de la madre de Daley, apareció milagrosamente. “Fue Dios mismo quien nos devolvió la pizza”, confesó.


El episodio, que ya circula en redes como símbolo de fe y cercanía, demuestra que el amor de Dios puede expresarse hasta en una caja de pizza viajera. Porque incluso en lo ordinario, la Providencia se sirve de lo extraordinario.


Una pizza, un Papa y un mensaje: la fe no tiene límites, ni fronteras.



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